martes, 22 de diciembre de 2009

Sátira


¿cómo caíste del cielo,
Lucero brillante, hijo de la aurora?
¿echado por tierra
el dominador de las naciones?
tú, que decías en tu corazón
subiré a los cielos;
en lo alto, sobre las estrellas de Dios elevaré mi trono;
me instalaré en el monte santo,
en las profundidades del Aquilón.
Subiré sobre la cumbre de las nubes
y seré igual al altísimo,
pues bien, al sepulcro has bajado,
a las profundidades del abismo.
Sátira sobre el libro de Isaías XIV

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