domingo, 26 de diciembre de 2010

La Francofonía y sus orígenes.



La Francofonía y sus orígenes.

Por: Fernando Alejandro León Avelar.

El origen, la formación, el desarrollo de la lengua francesa y la “Francofonía” en sí misma, se explican en conjunto como producto lingüístico y social inseparable como se detalla a continuación. En una próxima entrega estudiaremos los galicismos.

Romania y Galorromania
Romania y Galorromania, son dos sustantivos dentro de los que se inserta la Francofonía. Son once las lenguas romances que están implicadas con el cambio del latín vulgar a las variaciones nacionales o regionales, a saber: rumano, dalmático, sardo, italiano, retorromance o ladino, francés, provenzal u occitano, francoprovenzal, catalán, castellano o español y gallegoportugués.

Las once lenguas se utilizarán en la Romania, en clara contraposición a otras lenguas como: el griego, el celta y el anglosajón cuyo origen es distinto.

Romania apareció en siglo IV, indica los sitios en donde están asentados los idiomas neolatinos: Rumanía, Italia, Francia, España, Cataluña, Galicia-Portugal y posteriormente la América Latina, que sería preferible llamar románica.

La Galorromania es el conjunto de lenguas romances de la antigua Galia (actual Francia). Durante la Edad Media, los dialectos del francés se usaban en todo el norte del hexágono, los del occitano (que han perdido fuerza) desde el Macizo Central y al sur de Francia. El francés es una lengua neolatina con una fuerte influencia del galo (lengua celta) y del francón, dialecto de origen germánico.

Todo nombre tiene su razón de ser: para la “Francofonía”, al menos en su inicio, esto se cumple, pero debemos hurgar un poco en la historia de Francia.

La Gallia, nombre con que los romanos conocían a Francia, había sido conquistada, romanizada y latinizada por Julio César luego de la derrota de Vercingétorix.

En el 476, desaparece el Imperio Romano de Occidente, cuando Rómulo Augústulo es depuesto por Odoacro, rey de los hérulos (tribu germánica invasora). Pero el latín y la cultura romana no desaparecen en el transcurso de la Edad Media y tampoco lo harán después, pues los pueblos nórdicos germánicos no obstante haber desbaratado el imperio y haberse asentado sobre sus despojos, no hacen desaparecer la cultura romana ni su idioma el latín. Se pueden mencionar: los francos en Francia, los visigodos en España y los longobardos y ostrogodos en Italia. De esas tribus, la principal, fue la de los francos, quienes procedían de la futura Alemania. De hecho, en la Alemania existe una región que se llama la Franconia.

Es con el rey franco Clovis o Clodoveo (una vez convertido al cristianismo y bautizado en la catedral de Reims) que sus súbditos y el resto de los francos se convierten al cristianismo y comienzan a olvidar su dialecto en aras del latín. La Francofonía se inserta dentro de lo latino-románico y germánico.

Más adelante es constituido de nuevo el Imperio Romano, por demás cristiano y germánico, bajo la guía de un franco: Carlomagno. En el 800 es retomado el latín como idioma oficial del Imperio Carolingio y de los cultos renacentistas. Sin embargo, el pueblo es fundamentalmente iletrado y ¡no entiende nada latines!; había entonces que estudiarlo en las escuelas creadas por Carlomagno y Alcuino de Cork.

En Francia se habla una rustica romana lingua (especie de francés primitivo). Por la misma época del Renacimiento Carolingio, los obispos ordenan predicar el Evangelio en esa lengua, mediante las estipulaciones de tres asambleas conciliares: Tours, Reims (Francia) y la otra en Maguncia (Alemania). En el siglo IX no tenía ningún sentido seguir predicando el Evangelio en latín si ya el pueblo no lo entendía.

Es con “Les Serments de Strasbourg”, el 14. II. 842 J Carlos el Calvo, en la parte francesa y sus soldados pronuncian su juramento en una especie de alemán antiguo para que fueran comprendidos por la soldadesca germana, al otro lado del Rin; luego, hace lo mismo Ludovico el Pío y sus soldados, pero en francés antiguo. Estos juramentos son las actas de nacimiento del francés y del alemán.

Dentro de la gama dialectal francesa, un dialecto específico comienza a tener preponderancia, se trata del francien, francón, ya latinizado y usado en la Île de France, a pesar de que el primer texto literario, “la Chanson de Roland”, se escribió en un dialecto normando y no precisamente en Francia, sino en Inglaterra.

En las glosas de Reichenau del siglo VIII, un glosario monolingüe en latín-latín, aparece el sustantivo latinizado de “Frantia” para explicar el término celta-latino de “Gallia”, en forma muy sencilla: Gallia=> Frantia.

Definición y etimología de Francofonía
La Francofonía indica, pues, todos los sitios: pueblos, países y regiones allí en donde se emplea el francés como idioma, generalmente oficial y no sólo en Francia.

El término de “Francofonía” es híbrido o bitemático: el primer elemento procede del francón o francien (dialecto germánico) “Frank”, latinizado en “francus”, palabra germánica con el sentido de “libre, exento”. Por su parte, el sustantivo griego Φονος (fonos -sonido-) completa el sentido del término Francofonía.

El siglo XII en Francia
El siglo XII es el siglo de otro renacimiento, constituye el siglo de la mujer, del amor, de Ovidio, de Abelardo y Eloísa, de San Bernardo y el culto a la Virgen María, el siglo del paso de las escuelas catedralicias a las universidades.

En este siglo, Francia descuella en lo románico y en lo latino; en el primer caso la “Francofonía” comienza a alzar vuelo mediante una gran dama: Eleonor de Aquitania (1122-1204) quien favoreció a poetas trovadores occitanos de oc y a troveros franceses de oïl. Para Eleonor escribió Chrétien de Troyes, autor de la “materia de Bretaña: los caballeros del Rey Arturo y la búsqueda del santo Grial”.

L’Île-de-France et le francien
Un país no puede contentarse con un tejido de distintos dialectos. De uno de ellos ha de salir la lengua oficial de su literatura y cultura nacional.

El latín tuvo su centro en Roma. Con la llegada de los germanos, el latín se desbandó, pues se hizo centrífugo. En un cierto momento, todas las regiones en donde se usaba alguna lengua romance, necesitaron un centro de convergencia, para Francia este centro fue en el francien, aunque el dialecto casi era ya completamente latinizado. Las razones están escritas por B. E. Vidos, en el Manual de lingüística románica, luego de exponer que, en el siglo XII, todavía no existía en Francia una lengua literaria uniforme; que, luego del reinado de San Luis, a finales del XIII, París y el francien toman ventaja, con un movimiento centrípeto acelerado luego de la guerra de los 100 años, a lo cual se debe añadir el poderoso florecimiento de París luego del reinado de Carlos VII y la difusión de la imprenta desde Alemania.

En la Île de France se encuentra París, en cuyo alrededor se une el Sena con el Marne y el Yonne con el Oise, junto con el Aisne; a partir de esta “Isla” tuvo lugar la irradiación cultural y lingüística del dialecto de la “Isle-de France”.

Triunfo de la Francofonía
En Francia, el “francien” se convirtió en el siglo XV en la “lengua literaria” francesa por excelencia. Île-de-France era ya en la época merovingia el centro ideal del país.

El edicto de Villers-Cotterets, emitido por el rey Francisco I, en 1539, no hizo más que dar el espaldarazo a lo que ya se venía actuando. Se prescribía que “pronunciados, registrados y entregados a las partes en lengua materna francesa y no de otro modo”.

Esto representó el triunfo definitivo de la Francofonía y el golpe de gracia para el latín y el occitano, que ya de por sí veían su caída desde la Cruzada contra los Albigenses, (de Albi, cerca de Tolosa).

En guisa de conclusión, es a través del establecimiento de la Academia de Lengua francesa (con Richelieu), las grandes creaciones literarias (Victor Hugo, Balzac, Molière, Voltaire… Descartes) el Grand Siècle Français, la publicación de libros, los viajes y los modernos medios de comunicación, como el Canal 5 de Francia, Radio Francia Internacional, la creación de colegios y liceos franceses por varios países y actualmente Internet, que la Francofonía ha tomado impulso y valor, la apertura al mundo y el acceso a un mejor saber sobre la base de la excelsa tradición cultural francesa.


Fuentes consultadas
  • Diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas.
  • Dictionnaire étymologique de la langue Française de O. Bloch y W. v. Wartburg.
  • Manual de lingüística románica, B. E Vidos.

El cruce del Rubicón…



El cruce del Rubicón…

Por: Pierrot

Es innegable la influencia grecolatina en las lenguas modernas, ¿qué sería del aprendizaje de idiomas sin las raíces griegas y latinas? Más aún, en el español mismo podemos rescatar mucho de esta presencia etimológica. Con motivo del primer ejemplar de la Revista del CL, quisiera invitar, desde una perspectiva mítica-etimológica, a todos los estudiantes y personal docente para que “crucen el Rubicón” y sigamos adelante con la revista, la cual por demás es un espacio hecho por y para la CL.

“Cruzar el Rubicón”, noble expresión que nos fue heredada de los antiguos romanos, se utiliza para señalar el punto de no retorno, algo de lo que no hay marcha atrás, ese punto en el que la decisión está tomada y se lleva a cabo con fuerza, aplomo y precisión. El Rubicón es un modesto río que se inmortalizó por esa frase, modesto por su hidrografía, pero grande por el suceso que dio origen a esta frase de Julio César cuando se dispusieron a conquistar las Galias (región actual que por antonomasia se toma como Francia), valga decir, fue así como el Imperio Romano alcanzó su expansión y grandeza.

Desde el Siglo XIX la filología (estudio científico de la lengua) se cuestionó el asunto del método en el aprendizaje de las lenguas (inclusive y con más razón, el de la lengua materna), hoy se habla superfluamente de lenguas “muertas” y lenguas “vivas” como si se tratara de objetos de un supermercado, en el primer grupo se suelen mencionar el latín, el griego antiguo y el sánscrito por especificar sólo algunos casos.

Pero habría que preguntarse si ¿realmente una lengua como el latín sería una lengua muerta? Personalmente, lo dudo absolutamente y me niego a aceptarlo; al servir de semillero a las lenguas romances (español, portugués, italiano, francés, catalán y rumano) el latín es de las lenguas más vivas del orbe, como hispanohablantes somos testimonio y ejemplo de ello.

Para Nietzsche, la filología (estudio de la lengua) era un asunto de lectura y por ende el filólogo (especialista en lengua) era concebido como un “profesor de lectura pausada”. Desde esta visión, tenemos que para Nietzsche la filología era un arte tripartita: el arte de escribir, el arte de leer y el arte de pensar; valga decirse, que ninguna de las tres habilidades podía ser suprimida o consumarse por sí misma sin la coacción de las otras.

Si retornamos a los autores clásicos (y vaya que deberíamos retomarlos urgentemente), Aristóteles diría en nuestros tiempos que el programa no es el fin en sí mismo, sino un instrumento para llegar al fin, más bien, dicho fin es el aprendizaje. Para Aristóteles el fin es lo más importante y habría que preguntarse: en el caso de las lenguas extranjeras, ¿qué es lo más importante: fin o instrumento?

La realización de una lectura profunda dista mucho de la realidad cotidiana en la lectura de nuestros jóvenes, esto se constata en la ortografía y la presentación de las ideas tanto a lo oral como en la parte escrita. Incitemos la lectura desde la visión mitológica: el panorama (πᾱνόραω) es una aberración, el fantasma de la totalidad que enajena los sentidos. La representación abstracta del monstro Argos quien, a pesar de sus cien ojos, es incapaz de mantenerlos todos abiertos en forma simultánea. Panorama sería, esa actitud enfermiza de querer cubrirlo todo y terminar cubriendo nada, querer prestarle atención a todo y terminar por no retener nada, despreciar lo esencial, lo valedero.

El panorama es combatido por el dios Hermes, el dios de la escritura. πᾱν (pan) es el pánico a los textos Mientras que la hermenéutica (interpretación de textos) no tiene nada que ver con lo panorámico, más bien se refiere a la interpretación que el auspicio de un dios puede dar, dicho término viene de Hermes.

Entonces, la mejor forma de despreciar la lectura es querer verlo todo y no ver nada. Si el simposio entre los griegos era una sobremesa en la que se bebía colectivamente y se conversaba sobre temas de interés diversos, adoptemos pues una actitud simposiaca donde el grado de ebriedad dependerá del tema que se trate, pero embriaguémonos con la lectura, embriaguémonos con la escritura y embriaguémonos con el pensamiento y el debate.

Pero ¿por qué los invito a leer? La respuesta es simple, porque Nietzsche no estaba tan equivocado, actualmente se ha perdido la capacidad de leer entre líneas y hacer una lectura más profunda de los textos, pareciera estar atrofiada la expresión escrita (y esto repercute en la expresión oral, léxico, pensamiento, claridad de las ideas…) es muy común que los estudiantes, inclusive universitarios, fallen en estas áreas.

Estas habilidades de las que se habla se desarrollan leyendo y ese conocimiento que se suele interiorizar como intrínseco a la lengua materna, no está tan lejano de la realidad de una segunda o tercera lengua como lo sería el inglés o el francés.

La Revista del CL es una excelente opción para que la comunidad escolar le corte la cabeza al monstruo panorámico de los mil ojos y busque la luz del saber: “Lucem Aspicio”. La actividad epistémica y el desarrollo de las más variadas habilidades como lo son la creación, la investigación y el trabajo en equipo son destrezas asociadas que se pueden explotar exponencialmente con un proyecto como la Revista CL.

El Rubicón se ha cruzado, larga vida a este proyecto que hoy arranca en el CL.

viernes, 11 de junio de 2010

Los valores éticos en el mundo de hoy




Los valores éticos en el mundo de hoy

Por: Fernando Alejandro León Avelar

Hablar de valores para muchos puede ser como sugerir preferencias y en ese sentido, sugerir preferencias no tendría sentido pues constituye una valoración -valga la redundancia- sobre valoraciones personales, o si se quiere, la valoración llevada al extremo del subjetivismo para ser comentada globalmente sin un afán de cambio profundo.

Recordemos que según Villotoro podemos entender por valor aquellas características por las que un objeto o situación es término de una actitud favorable.

Sin embargo, si nos planteamos algunas interrogaciones previas como ¿qué son los valores en la sociedad?, ¿para qué sirven los valores?, ¿qué es un esquema de valores?, ¿en qué consiste la crisis de valores? y ¿qué pueden hacer los valores performativamente en el individuo para alcanzar efectivamente un cambio sustancial en la sociedad?, en ese entonces, el tema de valores éticos adquiere una mayor importancia, pues es a través de los cuestionamientos que buscamos las soluciones para un determinado problema.

Antes de dar por sentado que en la sociedad existe una crisis de valores, habría que intentar definir qué se entiende por ‘crisis’. La crisis, es considerada un cambio en el sistema de referencia y no sólo un cambio, sino un cambio que es capaz de crear un descontrol total, una especie de entropía o catarsis hasta que la nueva situación sea considerada como la nueva norma.

Una crisis de valores, puede ser positiva si conlleva en si misma una reestructuración y un peso que fortalezcan el status inicial del sistema. Una crisis puede constituir entonces el referente para una modernización y un robustecimiento de las normas morales en una sociedad. No tanto, el ser interpretada como el fin de la sociedad misma.


Adela Cortina en su exposición sobre la ventaja de los valores, establece que la ética del diálogo está fundamentada sobre la razón humana y en ese sentido, se le considera la razón dialógica, puesto que se intenta aclarar lo que es correcto mediante el uso de la racionalidad. Entonces, se hace una valoración seria sobre la norma y si esta es correcta; es importante aclarar que la importancia de la ética dialógica radica en que la discusión lleva las diversas propuestas a condiciones de simetría e igualdad en la búsqueda de responsabilidades. Podríamos decir entonces que el análisis crítico conduce a decidir algo moralmente.

La ética dialógica es considerada por Cortina como la ética democrática, recomendada por demás para educar y determinar si una norma determinada es la correcta. Ejemplos de problemáticas que podrían ser analizadas mediante esta ética educativa lo constituyen: la eutanasia, la pena de muerte, el aborto, la unión homosexual, entre otros de actualidad.

El diálogo es útil en el entendido que nadie va a imponer su opinión sin razonar, de otra forma cada individuo intentará consciente o inconscientemente imponer sus ideas preconcebidas. Más que hacer propaganda de convencimiento se trata de argumentar y alcanzar el análisis que permita la toma de decisiones de aquello que sea moralmente más adecuado. Se dice entonces que el argumento más convincente avala la norma universalmente y las condiciones racionales se yuxtaponen a las irracionales.

Se debe buscar ante todo la verdad, para ello hay que tener una disposición a mostrar sus argumentos, a escuchar a su interlocutor y un deseo de llegar a un acuerdo por la fuerza del argumento.

El objetivo de los valores y de la aplicación de un razonamiento concienzudo consistiría en encontrar una ética de mínimos y máximos en la sociedad para determinar aquello que es justo y bueno a la mayoría, es decir, aquello que es exigible a todas las personas para mantener el respeto y los derechos de todos. Se buscaría constituir así una democracia exigente en los mínimos y tolerante en los máximos, puesto que no se puede imponer una forma de vida homogénea a todos los miembros de la sociedad, es decir, los máximos de felicidad no se pueden imponer. Eso sería tomar una actitud dialógica.

La concienciación y la educación en valores permiten elevar al individuo, acercarlo a la naturaleza y proporcionarle una libertad de conciencia y tolerancia recíproca hacia los demás, se infieren así las nociones de fraternidad, justicia y equidad entre los seres humanos.

El ser humano como ser de valores






El ser humano como ser de valores

Por: Fernando Alejandro León Avelar.



Para definir al ser humano dentro de un conjunto de valores primeramente habría que aceptar la premisa de su capacidad de razonamiento por encima de las otras especies con las que convive. De este modo, se podría considerar que el hombre busca la construcción de un esquema válido y aceptado por un acuerdo común entre individuos que viven en una misma sociedad para diferenciar lo que es socialmente aceptable y lo que no lo es.

Definir lo que es bueno para unos podría poner en discusión si lo mismo es bueno para otros. En una época convulsa, donde los medios de información masiva nos bombardean y ponen en evidencia los problemas sociales actuales para vender noticias, se habla banalmente de crisis de valores y ausencia de ética entre los individuos y organizaciones políticas.

Resulta entonces que si los valores se trasmiten a través de la cultura y responden a una necesidad de educación, nunca hemos tenido más adelantos científico-tecnológicos que en la actualidad. No, entonces tal vez el fenómeno actual no es necesariamente una “crisis de valores”, sino más bien un “desencanto moral”, puesto que la educación existe y la disyuntiva sea de medios y fines de esta.



En ese sentido, las nuevas necesidades y adaptaciones generacionales y los cambios en la manera de percibir al mundo hayan inducido, como lo especifica la señora Adela Cortina, a un pragmatismo camaleónico o indiferencia moral y no tanto a una trasgresión de los valores éticos de la sociedad.

Para sobrevivir, las sociedades actuales requieren de algunos acuerdos básicos sobre los que se pueda concebir la existencia de diferencias estructurales, en ese sentido, es más sensato hablar de un “pluralismo moral”, en tanto que este no descarta la existencia de valores que coinciden en un tiempo y espacio, a una idea general de “subjetivismo moral”, pues este segundo concepto implicaría la implantación de las ideas por la fuerza, por ejemplo: alguien podría justificar la corrupción porque un valor para esa persona es la familia y favorece a su familia por encima de la sociedad, en ese entendido hablar de subjetividad sería caótico.



El desafío de la sociedad actual consiste en enseñar la virtud y lograr que la moral no sea sólo un convencionalismo discursivo. Así entonces, una verdadera educación para la vida debería preocuparse por formar personas integras y no sólo el saber y la destreza científica y tecnológica que ya de por sí son de carácter imprescindible en la formación de las nuevas generaciones.

Finalmente, consideremos que para la formación de buenos ciudadanos no basta con seguir y respetar las leyes, se debe asimismo buscar una alta moral a través de una autoestima alta, a través de la autonomía y la solidaridad con los demás para poder alcanzar realmente un conjunto de valores que nos permitan respetar e interactuar con los demás.


jueves, 11 de febrero de 2010

Por el canto de la alondra



Por el canto de la alondra

“…una espada de diamantes amenaza con su traicionero
brillo, la yugular del monarca, quien admirado de
la misma no hace otra cosa que contemplarla
y obviar su próxima caída…”

Por: Fernando Alejandro

Miles de pensamientos invaden mi ser en estos instantes previos. Días, años, horas, meses o sólo segundos… ¡El tiempo es tan relativo! Pareciera que se burla de nosotros sin el mayor indicio de remordimiento. Sin embargo, prevalece en mi interior esa sensación del cautivo que se encuentra ante la próxima culminación de su condena.

En efecto, el añorado retorno a la Ítaca está cerca. Soy consciente de ello y esta noche jugaré con alevosía en ese sentido: hablar en primera persona, aunque válido, no suele ser tan llamativo… Sin embargo, existen ocasiones en que debemos probarnos y constatar de qué estamos hechos realmente.

Estoy a punto de volver a mis orígenes, estoy a punto de cerrar un ciclo de luchas, reestructuraciones, travesías y naufragios sin fin; atrás quedan todos esos fantasmas del ayer, las sombras penosas y todo aquello que en algún momento me dañó, es necesario que el oro pase por el fuego y que el alquimista realice su labor.

Ciertamente, en ocasiones he tenido que romper las copas, perder la cordialidad y patear el tablero; asimismo, más de una vez tuve que defender mis ideas, principios y creencias… Ciertamente, en ocasiones me he equivocado y me ha tocado reparar los daños, pero ante todo, he vivido y he aprendido a aprender y es en ese aprendizaje compartido donde la interacción con los demás ha sido el capítulo más interesante de la cotidianeidad, un oasis cuya agua fresca nos permite reconfortar el alma mientras construimos y continuamos en la lucha.

Múltiples y variadas expectativas se crean a mí alrededor, algunas de ellas realmente positivas e inspiradoras de un nuevo ahínco, sería un error no agradecer el apoyo mostrado en ellas… Otras, por el contrario, resultan ser tan negativas que se podrían generalizar bajo el estigma pesimista del “no podrá”, “en menos de un año se dará por vencido y estará de vuelta”, “está loco”…

Sin afán de presunción o terquedad de mi parte, sólo diré que daré siempre lo mejor de mí, jamás para exhibirme banalmente, sino para construir un mejor mañana y así, con el ejemplo, compartir, porque sí se pueden hacer bien las cosas y es nuestro deber el luchar por ello.

Hace cinco o seis años todo era entropía, en ese entonces, nadie hubiera creído que llegaría a donde me encuentro ahora. Un ciclo se cumple, cierto, pero esto no significa que con el se detengan los aprendizajes. Por el contrario, día a día constato que debo recorrer bastante en el camino de la cortesía, la modestia, el honor, la paciencia, el autocontrol y el coraje.

Al asumir un nuevo camino, innegablemente dejaré de lado otros posibles senderos. No habría que ser un sabio para constatar la imposibilidad de seguir todas las rutas al mismo tiempo. Al cambiar la manera en que percibo y enfrento el mundo, consigo que un nuevo hombre surja en mi interior, un hombre que renovado como el Ave Fénix se levanta de entre las cenizas del olvido y vuela en todo lo alto: radiante, majestuosa, imponente y sobre todo segura se sí misma y de lo que quiere.

No puedo caer en el conformismo y la mediocridad del ciclo ya concluido, ¡no, una y mil veces no!; Inicio este nuevo círculo de mi vida porque sé que hay muchas enseñanzas que debo asimilar, estoy entre otras cosas, convencido que los mejores tiempos apenas comienzan para todos los que estimo y quiero. Es por ellos que elijo morir a dejar de soñar y dar el máximo. Elijo morir a dejar de dar lo mejor de mí en todo lo que hago. Elijo morir a darme por vencido antes de haber hecho hasta lo imposible.

He tenido razones de peso para encerrarme y preparar el combate venidero. Ciertamente no quiero dejar nada al azar. Sólo pido un poco de credibilidad y confianza. En estos instantes previos he recordado todas las enseñanzas de antaño; ciertamente, por algo ocurren las cosas y no reniego del pasado, pero miro convencido hacia el futuro pues con firmeza logramos su construcción con el presente.

La tradición popular europea establece que el canto de la alondra es portador de buenas nuevas. Cierro entonces estas líneas de egocéntrica y subjetiva reflexión, no sin la convicción de ir por el camino correcto y de poder seguir escuchando ese grato canto todas las noches, donde quiera que me encuentre, pues ahí estaré construyendo con esfuerzo un mejor porvenir para los que vienen detrás de nosotros.

A los que creyeron en mi, muchas gracias, en serio y a los que no, sinceramente…también las gracias.



domingo, 3 de enero de 2010

“Vencerse a si mismo, el combate de la vida”



“Vencerse a si mismo, el combate de la vida”

Defensa personal es diferente de agresión personal

Cortesía Modestia Honor Paciencia Autocontrol Coraje

Ya no veré para atrás…
¿Qué sigue? No lo sé a ciencia cierta, sé que donde esté seguiré aprendiendo; donde esté seguiré construyendo y a donde vaya seré un buen ciudadano.
Todo lo demás es demagogia y comentario pendejo…


Fernando Alejandro

“Unísonos del pasado”



“Unísonos del pasado”

Sueños de muerte, vida y resurrección…son las almohadas las que me asfixian y le quitan la respiración a los sentidos. Me voy sin despedirme, llegaré sin anunciarlo. Me llevo el mejor de los recuerdos posibles, apareceré un día sin que lo esperen.

Fue la música celta la que en el sabbat despertó los recuerdos más intrínsecos. Fue la noche la que me protegió del día y de sus incoherencias.

Si me preguntan no recordaré, si me recuerdan lo olvidaré…porque es más sensato lo que no se dice pero se siente y se piensa, porque no tendría caso predicarlo, porque no tendría caso sugerir preferencias, eso es algo muy personal y se respeta.

Amo el frío, amo la noche, amo el eco y amo el amanecer…iré por una copa de vino.


Fernando Alejandro

“Un instante a través de la juventud”



“Un instante a través de la juventud”

Transfiguración, ser héroe o villano; ¿por qué cuesta tanto ser normal?, ¿por qué fue necesario pasar todas esas travesías?... tal vez si me las hubiesen platicado no hubiera creído ni media palabra; a la larga todo era un ejercicio de temple y fortaleza individual, algo así como un entrenamiento. Hace diez años, tal vez éramos otros, tal vez los mismos pero con menos experiencia.

Juventud ajena, juventud que te vas, corro en tus senderos y grito el regresar. Vencí tus caminos, vencí tus amaneceres, tus ocasos y tus madrugadas…Sólo ser felices, sólo ser feliz, en el camino ayudar, ver a otros progresar, mientras edificas sueños y no los dejas escapar.

Luna dorada, de mil energías, que el viento helado de la montaña reconforte el alma guerrera y ni la sombra de las montañas pueda ocultar la luz de los ideales guerreros.


Fernando Alejandro

“Añoro el calor de tus labios, añoro el abrazo de la madre tierra”.



“Añoro el calor de tus labios, añoro el abrazo de la madre tierra”.

Estrella fugaz, no otra estrella, no un planeta, ni un universo, sólo una estrella fugaz en el horizonte…sueños de encuentros y caricias, sueños de olvido y desenfreno. Ritual en la soledad de la noche, ceremonia para la inmolación de las penas pasadas. Recorrimos los cuatro vientos, ciclo de encuentro, perseverancia y autoderrota.

Fue el viento frío de la mañana el primero en abrigar las tristezas, fue la aurora de la mañana el primer despertar del gigante dormido, fue mínima la exigencia pero grande y representativa la victoria. ¿Qué es la adaptación? Acaso esa capacidad para poder andar solos y enfrentarse a lo desconocido…estés donde estés habrá gente que te apoya y seres despreciables que te meten la zancadilla, eso parece ser la ley general.

Otro ciclo de victorias parciales y aprendizajes camuflados arribó y con este, el medio día de la gran exigencia; tal vez esa donde el mayor aprendizaje sea asimilar nuestras verdaderas capacidades, tal vez había que agachar la cabeza, guardarse el orgullo y pedir ayuda. Pero un caballero de bronce debe pasar por el fuego.

Las lecciones repetidas tienen por objetivo el que aprendamos aquello que no deseamos aprender, capítulo fugaz para reacceder a un nivel de exigencia máximo. Tal vez para reencontrarse, tal vez porque era necesario y porque la flor más bella está rodeada de espinas.

Sin un proyecto definido, pero con una gran ambición, la tarde llegó y demorarse en ella ya es decir demasiado, entre la fatiga y la incomprensión un barco puede andar a la deriva sin saberlo, puede creer que mantiene un rumbo fijo cuando está inmerso en la tormenta y eso es lo que pasó. Soberbia lasitud y magno laconismo del ser.

Pero la peor de la las tormentas no puede durar cien años, su fuerza devastadora exige que su paso sea fugaz, tanto o más como la estrella… con el acostarse del sol, el clima se volvió propicio para trabajar, aunque hubo que bajar la cabeza en repetidas ocasiones, de entre las adversidades sale a la luz la virtud. Y siempre se mira hacia la luz.

Hoy veo el horizonte y sé que el cambio está cerca, no olvido las lecciones anteriores, sólo lucho por un mejor mañana, para estar en armonía con la madre tierra.


Fernando Alejandro

sábado, 2 de enero de 2010

“Una tarde contigo”




“Una tarde contigo”

El tiempo, ahora no importa más, las voces gloriosas del ayer nos acompañan, tal himno que introduce victorioso la ceremonia luctuosa. ¿Adentro o afuera?, lo mismo da cuando es pronunciado después de la tormenta; la paciencia y el arte fraternal se conjugan en cada frase indescifrable para el burdo pensar; sin pensarlo tan siquiera se me escapa una palabra del límite de mis labios, no la pinto, no la admiro, sólo resuena en mi, es su eco traicionero y aprendo a escucharme y a decir realmente te quiero.

La palabra es gracias, gracias por estar ahí, por ser el alma y esencia, por contemplar la luna y conectarte en mágico viaje astral a pesar de la distancia.

Escapo a la realidad, escapo al pensar, escapo al sentir. Respiro la libertad entre poemas de aromas y fragancias, eres esencia en poemas de recuerdos, eres reencuentro, sangre y voluntad.

El lazo se fortalece con el pasar del tiempo y tras la tormenta, tú, la mente creadora, imaginativa y bella… yo, el soñador insanable que huye de lo banal y del destino fatal. Incongruencia que delimita nuestros tiempos, nuestros recuerdos, nuestras tardes, nuestros sueños…


Fernando Alejandro

Acercamientos



Tras cuarenta amagos cayó la Espada de Damocles, sobre tiranos, trogloditas y dictadores, con el brillo los diamantes y el libro de sombras tras azotes; recorrido necesario para recobrar la libertad y el vuelo emprender hasta al Arco de San Marcos llegar. Mil días y mil noches con sus mil amaneceres, para al cielo agradecer y victorioso volver al terruño.

Fernando Alejandro

Un instante para vivir



Un instante para vivir

Un reencuentro, el momento soñado; tanto tiempo aguardando este día y ahora ninguno de los esquemas ensayados tiene sentido; ¡al demonio el protocolo!, lo que importa es el reencuentro; todo comenzó en algún instante del cual ni ella ni él fueron conscientes que llegaría en sus vidas.

Las miradas se cruzaron ante el destellante latir de los corazones, mientras una absurda presentación social se abría paso en la memoria colectiva de ese día. ¿Quiénes eran?, ¿Quiénes serían después de ese día?... nadie aceptaría al destino, era como si se conociesen de otra vida, de otro lugar.

Ante la persistencia de la duda de ambas partes, lo más sano fue reconocer la existencia de un lazo místico, casi espiritual que les permitiera disfrutar del momento.

El olor del maíz y una copa de vino de anís, de ese que calienta la garganta, los puso a descifrar los instantes del pasado. No importa quien hayas sido, se decían, lo que importa es quien eres y que conozco lo que piensas en este instante.

Y así, tomados de la mano caminaron por aquella orilla hasta el amanecer y contemplaron el sol en el horizonte que se abría camino para dar paso a un nuevo día.


Fernando Alejandro

Carta en el tiempo



Carta en el tiempo

♪ Somos mitad caballeros, mitad bohemios y embusteros. No somos lo que un padre quiere, para su hijita bebe ♫

Hace algunos años me cuestionaba si estaría a la altura, si la acción era la correcta, si debía ser yo mismo o alguien diferente; a veces sentía rabia interior, ganas de golpearme o de ser otra persona para poder hacerlo hasta que caía en la más grande de las indiferencias y lasitudes jamás pensadas...una nostalgia de las que hieren a propios y extraños.

Nunca encontré medicina para eso, sólo me perdía escribiendo, me perdía corriendo y me perdía sin saber lo que hacía y pasó el tiempo y realmente no sé si el carácter se llega a dominar o no, sólo sé que uno de mis maestros murió en el intento y no lo logró.

Pero ese es el tiempo y a veces debemos creer en algo que no pasará, pues de otro modo la inacción llegaría a nuestras vidas, el creer es lo que mantiene vivo al anhelo, la esperanza y un brillo en los ojos que nos hace ser libres y esclavos simultáneamente: llorar en silencio, sin ser evidentes, llorar para no gritarlo, echando lágrimas de sangre que el tiempo tardará en secar…siempre el tiempo; a veces actuamos como máquinas para evitar sentir, la soledad es sólo para las estrellas… la carne se consume sin poder brillar.


Fernando Alejandro

“El magno momento de vivir”




“El magno momento de vivir”

La vida continua, frágil, instantánea y pasajera. Los protagonistas somos todos aquellos que dejamos huella en el día a día; si uno realiza algo mal esto puede tener repercusiones importantes; todo consiste en aferrarse muy bien a la vida y saber que cada quien es capaz de hacer todo lo que se proponga. Pero también uno debe ser flexible, a pesar de la rigidez del medio; no sabemos porque estamos acá, tal vez nunca lo sepamos, lo que importa es hacer bien las cosas y vivir cada momento al máximo,

La vida es así, tiene momentos para reflexionar, para esforzarse, para salir adelante; nadie sabe como terminará; tal vez, sea un recuerdo perdido únicamente en la memoria de aquellos que han sido los actores casuales del hoy, pero sin duda el momento vivirá mientras este resida en nosotros.


Fernando Alejandro