domingo, 3 de enero de 2010

“Vencerse a si mismo, el combate de la vida”



“Vencerse a si mismo, el combate de la vida”

Defensa personal es diferente de agresión personal

Cortesía Modestia Honor Paciencia Autocontrol Coraje

Ya no veré para atrás…
¿Qué sigue? No lo sé a ciencia cierta, sé que donde esté seguiré aprendiendo; donde esté seguiré construyendo y a donde vaya seré un buen ciudadano.
Todo lo demás es demagogia y comentario pendejo…


Fernando Alejandro

“Unísonos del pasado”



“Unísonos del pasado”

Sueños de muerte, vida y resurrección…son las almohadas las que me asfixian y le quitan la respiración a los sentidos. Me voy sin despedirme, llegaré sin anunciarlo. Me llevo el mejor de los recuerdos posibles, apareceré un día sin que lo esperen.

Fue la música celta la que en el sabbat despertó los recuerdos más intrínsecos. Fue la noche la que me protegió del día y de sus incoherencias.

Si me preguntan no recordaré, si me recuerdan lo olvidaré…porque es más sensato lo que no se dice pero se siente y se piensa, porque no tendría caso predicarlo, porque no tendría caso sugerir preferencias, eso es algo muy personal y se respeta.

Amo el frío, amo la noche, amo el eco y amo el amanecer…iré por una copa de vino.


Fernando Alejandro

“Un instante a través de la juventud”



“Un instante a través de la juventud”

Transfiguración, ser héroe o villano; ¿por qué cuesta tanto ser normal?, ¿por qué fue necesario pasar todas esas travesías?... tal vez si me las hubiesen platicado no hubiera creído ni media palabra; a la larga todo era un ejercicio de temple y fortaleza individual, algo así como un entrenamiento. Hace diez años, tal vez éramos otros, tal vez los mismos pero con menos experiencia.

Juventud ajena, juventud que te vas, corro en tus senderos y grito el regresar. Vencí tus caminos, vencí tus amaneceres, tus ocasos y tus madrugadas…Sólo ser felices, sólo ser feliz, en el camino ayudar, ver a otros progresar, mientras edificas sueños y no los dejas escapar.

Luna dorada, de mil energías, que el viento helado de la montaña reconforte el alma guerrera y ni la sombra de las montañas pueda ocultar la luz de los ideales guerreros.


Fernando Alejandro

“Añoro el calor de tus labios, añoro el abrazo de la madre tierra”.



“Añoro el calor de tus labios, añoro el abrazo de la madre tierra”.

Estrella fugaz, no otra estrella, no un planeta, ni un universo, sólo una estrella fugaz en el horizonte…sueños de encuentros y caricias, sueños de olvido y desenfreno. Ritual en la soledad de la noche, ceremonia para la inmolación de las penas pasadas. Recorrimos los cuatro vientos, ciclo de encuentro, perseverancia y autoderrota.

Fue el viento frío de la mañana el primero en abrigar las tristezas, fue la aurora de la mañana el primer despertar del gigante dormido, fue mínima la exigencia pero grande y representativa la victoria. ¿Qué es la adaptación? Acaso esa capacidad para poder andar solos y enfrentarse a lo desconocido…estés donde estés habrá gente que te apoya y seres despreciables que te meten la zancadilla, eso parece ser la ley general.

Otro ciclo de victorias parciales y aprendizajes camuflados arribó y con este, el medio día de la gran exigencia; tal vez esa donde el mayor aprendizaje sea asimilar nuestras verdaderas capacidades, tal vez había que agachar la cabeza, guardarse el orgullo y pedir ayuda. Pero un caballero de bronce debe pasar por el fuego.

Las lecciones repetidas tienen por objetivo el que aprendamos aquello que no deseamos aprender, capítulo fugaz para reacceder a un nivel de exigencia máximo. Tal vez para reencontrarse, tal vez porque era necesario y porque la flor más bella está rodeada de espinas.

Sin un proyecto definido, pero con una gran ambición, la tarde llegó y demorarse en ella ya es decir demasiado, entre la fatiga y la incomprensión un barco puede andar a la deriva sin saberlo, puede creer que mantiene un rumbo fijo cuando está inmerso en la tormenta y eso es lo que pasó. Soberbia lasitud y magno laconismo del ser.

Pero la peor de la las tormentas no puede durar cien años, su fuerza devastadora exige que su paso sea fugaz, tanto o más como la estrella… con el acostarse del sol, el clima se volvió propicio para trabajar, aunque hubo que bajar la cabeza en repetidas ocasiones, de entre las adversidades sale a la luz la virtud. Y siempre se mira hacia la luz.

Hoy veo el horizonte y sé que el cambio está cerca, no olvido las lecciones anteriores, sólo lucho por un mejor mañana, para estar en armonía con la madre tierra.


Fernando Alejandro

sábado, 2 de enero de 2010

“Una tarde contigo”




“Una tarde contigo”

El tiempo, ahora no importa más, las voces gloriosas del ayer nos acompañan, tal himno que introduce victorioso la ceremonia luctuosa. ¿Adentro o afuera?, lo mismo da cuando es pronunciado después de la tormenta; la paciencia y el arte fraternal se conjugan en cada frase indescifrable para el burdo pensar; sin pensarlo tan siquiera se me escapa una palabra del límite de mis labios, no la pinto, no la admiro, sólo resuena en mi, es su eco traicionero y aprendo a escucharme y a decir realmente te quiero.

La palabra es gracias, gracias por estar ahí, por ser el alma y esencia, por contemplar la luna y conectarte en mágico viaje astral a pesar de la distancia.

Escapo a la realidad, escapo al pensar, escapo al sentir. Respiro la libertad entre poemas de aromas y fragancias, eres esencia en poemas de recuerdos, eres reencuentro, sangre y voluntad.

El lazo se fortalece con el pasar del tiempo y tras la tormenta, tú, la mente creadora, imaginativa y bella… yo, el soñador insanable que huye de lo banal y del destino fatal. Incongruencia que delimita nuestros tiempos, nuestros recuerdos, nuestras tardes, nuestros sueños…


Fernando Alejandro

Acercamientos



Tras cuarenta amagos cayó la Espada de Damocles, sobre tiranos, trogloditas y dictadores, con el brillo los diamantes y el libro de sombras tras azotes; recorrido necesario para recobrar la libertad y el vuelo emprender hasta al Arco de San Marcos llegar. Mil días y mil noches con sus mil amaneceres, para al cielo agradecer y victorioso volver al terruño.

Fernando Alejandro

Un instante para vivir



Un instante para vivir

Un reencuentro, el momento soñado; tanto tiempo aguardando este día y ahora ninguno de los esquemas ensayados tiene sentido; ¡al demonio el protocolo!, lo que importa es el reencuentro; todo comenzó en algún instante del cual ni ella ni él fueron conscientes que llegaría en sus vidas.

Las miradas se cruzaron ante el destellante latir de los corazones, mientras una absurda presentación social se abría paso en la memoria colectiva de ese día. ¿Quiénes eran?, ¿Quiénes serían después de ese día?... nadie aceptaría al destino, era como si se conociesen de otra vida, de otro lugar.

Ante la persistencia de la duda de ambas partes, lo más sano fue reconocer la existencia de un lazo místico, casi espiritual que les permitiera disfrutar del momento.

El olor del maíz y una copa de vino de anís, de ese que calienta la garganta, los puso a descifrar los instantes del pasado. No importa quien hayas sido, se decían, lo que importa es quien eres y que conozco lo que piensas en este instante.

Y así, tomados de la mano caminaron por aquella orilla hasta el amanecer y contemplaron el sol en el horizonte que se abría camino para dar paso a un nuevo día.


Fernando Alejandro

Carta en el tiempo



Carta en el tiempo

♪ Somos mitad caballeros, mitad bohemios y embusteros. No somos lo que un padre quiere, para su hijita bebe ♫

Hace algunos años me cuestionaba si estaría a la altura, si la acción era la correcta, si debía ser yo mismo o alguien diferente; a veces sentía rabia interior, ganas de golpearme o de ser otra persona para poder hacerlo hasta que caía en la más grande de las indiferencias y lasitudes jamás pensadas...una nostalgia de las que hieren a propios y extraños.

Nunca encontré medicina para eso, sólo me perdía escribiendo, me perdía corriendo y me perdía sin saber lo que hacía y pasó el tiempo y realmente no sé si el carácter se llega a dominar o no, sólo sé que uno de mis maestros murió en el intento y no lo logró.

Pero ese es el tiempo y a veces debemos creer en algo que no pasará, pues de otro modo la inacción llegaría a nuestras vidas, el creer es lo que mantiene vivo al anhelo, la esperanza y un brillo en los ojos que nos hace ser libres y esclavos simultáneamente: llorar en silencio, sin ser evidentes, llorar para no gritarlo, echando lágrimas de sangre que el tiempo tardará en secar…siempre el tiempo; a veces actuamos como máquinas para evitar sentir, la soledad es sólo para las estrellas… la carne se consume sin poder brillar.


Fernando Alejandro

“El magno momento de vivir”




“El magno momento de vivir”

La vida continua, frágil, instantánea y pasajera. Los protagonistas somos todos aquellos que dejamos huella en el día a día; si uno realiza algo mal esto puede tener repercusiones importantes; todo consiste en aferrarse muy bien a la vida y saber que cada quien es capaz de hacer todo lo que se proponga. Pero también uno debe ser flexible, a pesar de la rigidez del medio; no sabemos porque estamos acá, tal vez nunca lo sepamos, lo que importa es hacer bien las cosas y vivir cada momento al máximo,

La vida es así, tiene momentos para reflexionar, para esforzarse, para salir adelante; nadie sabe como terminará; tal vez, sea un recuerdo perdido únicamente en la memoria de aquellos que han sido los actores casuales del hoy, pero sin duda el momento vivirá mientras este resida en nosotros.


Fernando Alejandro