sábado, 2 de enero de 2010

Un instante para vivir



Un instante para vivir

Un reencuentro, el momento soñado; tanto tiempo aguardando este día y ahora ninguno de los esquemas ensayados tiene sentido; ¡al demonio el protocolo!, lo que importa es el reencuentro; todo comenzó en algún instante del cual ni ella ni él fueron conscientes que llegaría en sus vidas.

Las miradas se cruzaron ante el destellante latir de los corazones, mientras una absurda presentación social se abría paso en la memoria colectiva de ese día. ¿Quiénes eran?, ¿Quiénes serían después de ese día?... nadie aceptaría al destino, era como si se conociesen de otra vida, de otro lugar.

Ante la persistencia de la duda de ambas partes, lo más sano fue reconocer la existencia de un lazo místico, casi espiritual que les permitiera disfrutar del momento.

El olor del maíz y una copa de vino de anís, de ese que calienta la garganta, los puso a descifrar los instantes del pasado. No importa quien hayas sido, se decían, lo que importa es quien eres y que conozco lo que piensas en este instante.

Y así, tomados de la mano caminaron por aquella orilla hasta el amanecer y contemplaron el sol en el horizonte que se abría camino para dar paso a un nuevo día.


Fernando Alejandro

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