domingo, 16 de enero de 2011

Métodos de las ciencias sociales



De la lectura de Maurice Duverger, “Métodos de las ciencias sociales” 1981, tenemos que la investigación científica se desarrolla en tres fases: observación de hechos, formulación de la hipótesis y verificación experimental. Dentro de los elementos del análisis sistemático se clasifican en las ciencias sociales en tres categorías: 1) Los marcos conceptuales; 2) La experimentación y 3) El método comparativo.

La investigación científica, tanto en las ciencias sociales como en las ciencias físicas, se efectúa dentro de unos marcos conceptuales. Se dice que el fin último de toda ciencia es formular unas leyes, es decir, unas relaciones constantes entre fenómenos. Además, se tiene que el descubrimiento de las leyes sólo es posible, en realidad, en los sectores más avanzados de la investigación, que en las ciencias sociales, todavía subdesarrolladas, son poco numerosos.

Se pueden distinguir tres niveles de la investigación científica: el nivel de la descripción, el nivel de la clasificación y el de la explicación.

1) El nivel de la descripción. Antes de pensar establecer una relación, incluso hipotética, entre dos series de fenómenos, es preciso que los fenómenos en cuestión hayan sido descritos de manera profunda en la mayor parte de sus variedades. El establecimiento de hipótesis y la formulación de leyes exigen la confrontación de numerosos materiales.

2) El nivel de la clasificación. Se pasa de la descripción a la explicación a través de un nivel intermedio, el de la clasificación. Para definir las relaciones entre varias categorías de fenómenos es preciso que estas categorías hayan sido determinadas con precisión

3) El nivel de la explicación. -Una vez descrito un número suficiente de fenómenos y suficientemente precisadas las clasificaciones de base, es posible abordar válidamente el estadio de la explicación científica, es decir, intentar deducir unas leyes. En ciencia social, son poco numerosos los terrenos en los que se puede obrar de este modo. Por ello, existen pocas leyes sociológicas auténticas.

Existen algunos campos de estudio suficientemente desbrozados para que las investigaciones puedan desarrollarse únicamente al nivel de la explicación. Por otra parte, el carácter estadístico de las leyes científicas, actualmente reconocido, sólo permite una previsión global, relativa a unos conjuntos.

De la lectura de Padua se extrae que todo problema de investigación comienza siempre como un problema de teorización. La teoría sociológica es el conjunto de proposiciones y definiciones extraídas de la realidad social y que explican los fenómenos sociales concretos. El mundo conceptual está constituido a partir de los términos generales y definiciones más significativas, las maneras como se seleccionarán los datos, la selección del diseño más correcto, así como la búsqueda de orden.

El objetivo de la investigación señala los elementos en el modelo que van a ser investigados; pero, es el modelo el que señala los supuestos que están por detrás de los elementos.

El diseño de investigación se refiere al conjunto particular de métodos seleccionados por el investigador tanto para la búsqueda de nuevos hechos, como para la determinación de sus conexiones. Aquí se decide cómo se van a seleccionar los datos, cuáles serán los métodos analíticos, cómo se va a formular el problema, qué tipos de instrumentos específicos se van a utilizar… entre otros.

En la fase empírica, el investigador es guiado por la teoría sociológica y el modelo hacia los fenómenos, sociales concretos que, en términos de hechos sociales sus hipótesis teóricas.

En la fase interpretativa se comparan los hechos con su teoría inicial examinando las consecuencias que tienen para la teoría la comprobación o refutación de las hipótesis.

Surgen entonces a) El nivel conceptual y racional de conceptualización, que define el significado nominal de una ciencia y b) El nivel de teorización para la investigación, es decir, el nivel empírico, que le da el significado operacional a una ciencia.


La investigación científica tiene como sus objetivos teóricos más generales, dar respuestas inteligibles, confiables y válidas, a preguntas específicas o problemas de investigación. La formulación del problema de investigación es uno de los pasos principales y más difíciles de resolver en cualquier diseño de investigación.
La palabra "teoría" se reserva para los sistemas proposicionales, es decir aquéllos donde la unidad es la proposición, y donde las proposiciones ordenadas constituyen el sistema de organización conceptual que, aplicado a las unidades de interés de la disciplina, dan por resultado una explicación.

La palabra "taxonomía" se aplica a la interrelación de definiciones; una taxonomía es un esquema de definiciones ordenadas que definen tanto el objeto de interés de una disciplina, como las propiedades del objeto o de la situación a los que hay que prestar atención. La aplicación de la taxonomía a un nuevo objeto permite un diagnóstico o una descripción. En un apéndice adjunto a este capítulo, presentamos ejemplos de taxonomía en botánica y psicología y una tipología sociológica.

Los estudios explicativos dan respuestas a los porqués. La respuesta se ubica dentro de la lógica de las explicaciones científicas, a través de teorías organizadas de manera tal que dan cumplimiento a la condición doble de verificación lógica y de verificación empírica. Lógica en el sentido de consistencia entre las proposiciones que integran el sistema: empírica en el sentido de correspondencia del sistema proposicional con la realidad empírica. En la fase explicativa de la investigación, el investigador separa -como dice Piaget-" lo verificable de lo reflexivo o intuitivo, elabora métodos adaptados a la problemática, métodos que son a la vez de análisis y de verificación”.



Lecturas consultadas

-Duverger, Maurice, “Los elementos de análisis sistemático”, en Métodos de las Ciencias Sociales, España, Ariel, 1981. (Colección Demos), páginas 356-360.

-Padua Jorge, “II. El proceso de investigación”, Técnicas de investigación aplicadas a las ciencias sociales, México, El Colegio de México-FCE, 1996, páginas 28-36.

No hay comentarios.: