domingo, 9 de enero de 2011

Nociones de lingüística general




Nociones de lingüística general

Fernando Alejandro León Avelar

El signo se divide en dos partes: concepto e imagen acústica. Aunque la gente cuando suele referirse a signo, hace referencia a la imagen acústica. El concepto corresponde a lo que Saussure establece como significado, en tanto que la imagen acústica respecta al significante. Se da entonces una asociatividad entre significado y significante cuyo vínculo es arbitrario, en el entendido que dicha arbitrariedad responde a que la lengua como medio de expresión se basa en principios colectivos.

El vínculo entre significante y significado es natural y no podría ser sustituido por otro, en ese sentido, la arbitrariedad no depende de la libre elección del sujeto, sino que se trata de un fenómeno inmotivado. Ejemplo de ello son las onomatopeyas en las que de una parte media la evolución fonética y de otra la arbitrariedad al asimilar y reproducir un determinado sonido. En estos casos específicos se podría negar que exista un lazo entre significado y significante, para comprobarlo bastaría el comparar dos lenguas distintas. Por ello exclamaciones y onomatopeyas tendrán una importancia secundaria.

El carácter lineal del significado va asociado al carácter temporal del que es dotado por la naturaleza auditiva, en cierto modo, con el habla se podría hablar de una secuencialidad que tal vez imágenes visuales no tendrían al poseer múltiples dimensiones.

La inmutabilidad del signo viene dada en tanto el significante es de libre elección, pero en el seno de la comunidad es impuesto. En ese sentido, si bien la elección es arbitraria, al mismo tiempo no es designable por un solo individuo, son una ley admitida en una comunidad.

En el sentido histórico, la lengua siempre aparece como herencia de épocas precedentes, como un contrato entre conceptos e imágenes acústicas. Existe entonces un principio de alteración en la lengua que se funda con el principio de continuidad temporal, dicha alteración implica un desplazamiento de la relación entre el significado y el significante.

Las relaciones naturales entre las cosas, ante la arbitrariedad y la alteración hacen de la lengua un elemento vivo y mutable, naturalmente y con el tiempo se incorpora una necesidad de cambio. La suma de lengua más habla da como resultado el lenguaje.

En ningún momento, la lengua escapa a la realidad social. Necesariamente debe haber una masa hablante para que exista lengua. La lengua existe en el contexto social y como fenómeno semiológico.
La lengua existe como sistema libre, organizable a voluntad que depende de un principio racional. La lengua es convención modificable a voluntad de los interesados

Bibliografía
-Saussure, Ferdinand. “Curso de lingüística general”. Fontamara, 1987. pp. 85-97

Hombre
Soy hombre, he nacido,
tengo piel y esperanza.
Yo exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
No soy dios: soy un hombre
(como decir un alga).
Pero exijo calor en mis raíces,
almuerzo en mis entrañas.
No pido eternidades
llenas de estrellas blancas.
Pido ternura, cena,
silencio, pan, casa...

Soy hombre, es decir,
animal con palabras.
Y exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
-Jorge Debravo

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