jueves, 13 de enero de 2011

Por una noción de lenguaje…



Por una noción de lenguaje…

Por: Fernando Alejandro León Avelar

El pensamiento y el lenguaje expresan lo que cada uno percibe del mundo real, desde lo cotidiano hasta lo subjetivo. A través del tiempo el hombre configuró su existencia alrededor de símbolos y procesos que giraron en dimensiones diferentes, pero siempre en torno al eje común de la comunicación, se establece entonces, que dicha capacidad comunicativa se basó en el trabajo de los individuos. Bergson establece que la inteligencia es depositaria del pensamiento y la misma se pone en la mística espiritual, al servicio del alma y en la capacidad creadora del hombre.

Dentro de las fases psíquicas se establece que el hombre se diferencia de otros animales como el simio por su capacidad creadora. Además el ser humano busca la satisfacción personal y la obtención de una vida más cómoda. En ese sentido, si se le considerara como un animal con palabras y razón, habría que agregar el que es un ser capaz de ponerse metas y de cumplirlas cuando así se lo propone.

La ideación corresponde al desarrollo del lenguaje por parte del niño, especialistas como Piaget hacen referencia a que gritos, balbuceos, articulaciones y las primeras palabras corresponden a etapas completamente definidas en la escala del desarrollo del pensamiento humano. En ese sentido, el niño es sociable y socializar es su naturaleza, que lo hace por demás sensible a la estimulación que se le dé o no.

En América Central, por parte de los cazadores existe un tipo de trampas muy singulares para los monos. Se trata de una caja reforzada, a la que se le hacen orificios del tamaño suficiente para que quepa la mano del mono. Además, en el interior de la trampa se coloca fruta muy madura para que despierte la atención de los monos.

Cuando el mono percibe el olor de la fruta, su instinto le dice que debe tomar la fruta y así lo hace. Lo curioso es que el mono queda atrapado justamente por su necesidad natural y afán de obtener la fruta, bastaría con que comprendiera que soltando la fruta su mano lograría salir de la trampa para tener su libertad. Pero el mono se resiste a soltar su fruta y los cazadores obtienen excelentes ejemplares para el tráfico y la cría en cautiverio de animales.

Volviendo de nuestro amigo el mono, quien por cierto no soltará su sabrosa fruta. Lo que importaría sería el rescatar que el ser humano es un producto de la evolución y como tal, en un momento transicional esa evolución se da en la expresión afectiva del individuo y en su expresividad objetiva.

Todo lenguaje constituye una forma de código, pero no necesariamente todo código constituye un lenguaje completo y autosuficiente en sí mismo. Si buscáramos un mensaje que integre la noción de lenguaje sin recurrir a tecnicismos de carácter lingüístico, la frase de Confucio especifica mucho de la lógica del lenguaje y su funcionamiento, textualmente: “quien no conoce bien la fuerza de las palabras, no puede conocer a los hombres” y es que para la sociedad oriental está claro que las palabras son tan fuertes y poderosas como un sable o las armas con que se deseé hacer la analogía, no en balde dice un proverbio chino que “sólo tres cosas nunca vuelven: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida ”.

Pero dejemos a los orientales atrás e intentemos generar un concepto más integral de lenguaje, en el siglo XVII se tomaba sin la mayor distinción la lengua como el idioma de una nación y el lenguaje como una serie de palabras usadas casi por convención y consenso.

Tal aparente sinonimia y simpleza no existen en realidad. La lengua y lenguaje son conceptos que guardan en sí mismos una complejidad mayor. Para Marouzeau, el lenguaje está constituido por cualquier signo o sistema de signos que se pongan al servicio de la comunicación entre los seres humanos. De esa idea general es que Ferdinand de Saussure hace su aporte a la lingüística general con su “sistema de signos”.

Justamente es Saussure el que especifica la realidad del lenguaje y su práctica estructural respecto a la lengua, textualmente:

“El lenguaje es la facultad exclusiva del hombre que le permite representar contenidos conceptuales por medio de signos lingüísticos orales, o símbolos representativos de los símbolos orales”

Se da entonces una conceptualización de la realidad a través de signos lingüísticos o palabras, esos signos representan inclusive el pensamiento mismo y las emociones del ser.

Varios puntos son esclarecidos al respecto, entre ellos:

-No toda manifestación es lenguaje.
-Toda manifestación es signo.
-No todo signo es lingüístico.
-Todo signo lingüístico es lengua.
-No toda manifestación es código.
-Todo código es un conjunto de signos.
-No todo código es lingüístico.
-Todo código es producto del lenguaje.
-Toda lengua es producto del lenguaje.
-Lenguaje no es la lengua.

Jackobson por su parte expone que son seis los constituyentes del lenguaje:

-Orientación al contexto.
-Orientación al emisor.
-Orientación al receptor.
-Orientación al canal.
-Orientación al mensaje.
-Orientación a la lengua.

De acá se define la función denotativa del lenguaje como aquella que se ocupa de la relación entre el signo y el objeto al que hace referencia.
Estrella=

La función expresiva cumple en si misma una doble función, en tanto se establece un nexo cognoscitivo y afectivo/valorativo.

= Estrella hermosa

La función conativa por su parte trata de establecer influir una conducta en el individuo.

Ejemplo: ¡Come chococrispis para crecer fuertototote!

La función fática tiene por fundamento el reforzar la comunicación. Ejemplo: ¡me comprende, verdad!

La función estética hace que el objeto se justifique por sí mismo.
La función metalingüística refuerza lo expresado para evitar incomprensiones
futuras. Ejemplo: “La democracia es, según Platón, el gobierno del pueblo y para el pueblo”.

Grosso modo, el lenguaje es un generador de códigos, en tanto el lenguaje permite representar la realidad e inclusive, realidades individuales. Los sociolectos son el ejemplo incontestable de ello, aunque dos personas hablen el español, un médico y un ingeniero usarán términos distintos según su especialidad o el campo en el que se desempeñen, en ese sentido:

“Todos los sistemas sígnicos que no son competencia de la ciencia lingüística, no obstante y precisamente por ser producto del lenguaje, deben ser llamados códigos semiológicos”

Así entonces, la lingüística se ocupa de todas las manifestaciones del lenguaje y muy particularmente de los signos.

La semiología tiene como objeto de estudio la comprensión y la interpretación de todo sistema no lingüístico

Pierre Guiraud clasifica los códigos en dos grandes grupos:
-Los códigos lógicos, que son los objetivos (por ejemplo: los matemáticos y científicos así como los sistemas de señalización).
-Los códigos estéticos, que son los subjetivos (cuya relación subjetiva-afectiva, se ve mediada por el individuo).

Hombre
Soy hombre, he nacido,
tengo piel y esperanza.
Yo exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
No soy dios: soy un hombre
(como decir un alga).
Pero exijo calor en mis raíces,
almuerzo en mis entrañas.
No pido eternidades
llenas de estrellas blancas.
Pido ternura, cena,
silencio, pan, casa...

Soy hombre, es decir,
animal con palabras.
Y exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
-Jorge Debravo

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