domingo, 2 de enero de 2011

Resumen de: Karl Marx, “El Proceso de Cambio” Capítulo II.



Resumen de: Karl Marx, “El Proceso de Cambio” Capítulo II.

Fernando Alejandro León Avelar

Para que los guardianes de las mercancías lleguen al intercambio es necesario que estos se relacionen entre sí, de ahí se extrae el que el proceso de intercambio guarda una relación social, en efecto, como si se tratase de un contrato, en ese sentido es: una relación de voluntad en que se refleja la relación económica.

La materialidad corpórea de la mercancía no tiene un valor de uso como tal, sino que lo tiene para los demás y en la medida en que esta puede satisfacer una necesidad determinada. El valor de cambio permite que exista un medio de cambio. En ese sentido, todas las mercancías son para su poseedor no valores de uso y valores de uso para los no poseedores. Toda mercancía debe visualizarse como valor, antes de verse como valores de uso. Desprenderse de una mercancía para su cambio, es un proceso individual, en el que se busca la satisfacción de una determinada necesidad. El cambio es para el individuo un proceso de participación social.

Ninguna mercancía representa el equivalente general, por lo tanto, todas las mercancías deben tener una forma de valor que las equipare a todas. Las mercancías se enfrentan todas como productos o valores de uso.

El dinero cristalizado como tal es producto de la búsqueda de un equivalente vigente para toda la sociedad. El hombre buscó la forma de equiparar los productos del trabajo y el dinero mismo se trabaja y opera como una mercancía.

En un sentido estricto, las mercancías son objetos extraños al hombre y enajenables. Para que la enajenación sea posible en el entendido de una satisfacción de ambas partes, se llega a una especie de acuerdo, una persona dispuesta a despojarse de un algo y otra dispuesta a adquirirlo por medio del producto de su trabajo –véase, su esfuerzo-, en ese sentido, cobra más fuerza el que las cosas adquieren carácter de mercancías y se fundamentan en las relaciones entre la sociedad. El pacto se formaliza como un acto de voluntad recíproca, en un acto repetitivo y periódico. La fuerza de la costumbre se encarga de plasmar las dimensiones cuantitativas en valor.

Nótese como el contacto social se cristaliza por medio de la forma dinero. La naturaleza de las cualidades especiales de los metales preciosos, tradicionalmente, ha logrado que estos se consoliden como estándares de equivalente general socialmente válidos. La función del dinero, es entonces la de servir de forma estándar de valor para las mercancías y como materialización del trabajo abstracto del hombre.

Las mercancías encuentran entonces su propia forma de valor, el enigma del fetiche es el enigma del dinero en su forma de mercancía simplificadora del intercambio, el dinero es por mucho una forma visible, fascinadora y hasta mitificada a través del tiempo.

2 comentarios:

Juan Pablo Rozada dijo...

Concreto y preciso, excelente.

Juan Pablo Rozada dijo...

Concreto y preciso, excelente.