lunes, 3 de enero de 2011

Resumen de: Karl Marx, “Medida de Valores” Capítulo III.





Resumen de: Karl Marx, “Medida de Valores” Capítulo III.

Fernando Alejandro León Avelar

La función primordial del oro consiste en suministrar a las mercancías, magnitudes idénticas de valor con las que la comparación y el intercambio sean posibles.

No es el dinero el que hace que dos mercancías sean conmensurables, sino que el dinero adquiere sentido a partir de la existencia de la mercancía misma, en ese sentido se dice que el dinero adquiere un carácter imaginativo o ideal.
Como patrón de precios, el dinero adquiere funciones de medida de valor y patrón de precios. Como medida de valores sirve para convertir en precios medidas imaginarias del factor oro. Como patrón de precios, potencia el producto del trabajo y hace posible la estabilidad del patrón oro como medida.

Para transar las mercancías en oro, la producción de una determinada cantidad de oro cuesta una determinada cantidad de trabajo. Es decir, el dinero no es más que la representación real y efectiva de la suma de oro expresada por la suma de los precios de las mercancías. El precio de las mercancías cambia en razón inversa al valor del dinero. La masa de los medios de circulación cambiará en razón directa al precio de las mercancías. Los precios de las mercancías se “contagian” y dan su proporción del valor, no en vano se habla por parte de los economistas de una mano invisible del mercado. Grosso modo, el precio actúa como el nombre del dinero materializado en una mercancía o en el costo de la obtención de la misma. La magnitud del valor, es por tanto, una proporción necesaria a su proceso de producción y con el trabajo social que implique.

El precio por si mismo implica cierta posible incongruencia entre la magnitud del valor relativo y el valor de la mercancía, no obstante, se contempla que el precio puede en efecto proporcionar una relación derivada que exprese el valor de una mercancía.

Como medio de circulación, el dinero permite la transferencia de mercancías. Se pasa entonces del desdoblamiento del dinero en mercancías y de las mercancías en dinero. El Aspecto real que media es el valor de cambio, su valor de uso se manifiesta sólo en las expresiones relativas de valor. La división social del trabajo hace que los trabajos de los poseedores de mercancías sean tan limitados como ilimitadas sean las necesidades. La mercancía se da a cambio de su propia forma de valor general.

Al asumir forma de valor, la mercancía reviste la materialización social uniforme del trabajo humano abstracto.
El dinero pasará a su forma de mercancía múltiples veces, un ejemplo de ello consistiría una economía imaginaria en que dentro de un tren viajaran dos dueños de mercancías: el primero, que vende refrescos y tiene cien en existencia, el segundo de ellos vende tortas y tiene cien también.

Supongamos que sólo uno de ellos tiene un billete de diez unidades y es justamente lo que vale uno u otro de los bienes, digamos que es el vendedor de refrescos el que le propone comprarle una torta al otro pasajero y este accede. Como se ha visto, el billete cambió de mano, pero digamos que al vendedor de tortas le da sed y decide comprarle un refresco, de forma tal que ahora se invierten los roles.

Si dicho proceso continuara hasta que se agotaran los bienes de ambos pasajeros, cada uno de los vendedores habrá generado mil unidades monetarias, sin embargo, el medio circulante habrá sido solamente el billete de diez unidades. A esto es a lo que se le llama velocidad del dinero, es decir, no se ocuparon cien billetes de diez unidades, sino que bastó con que este cambiara en el ejemplo cien veces de mano para generar adquisiciones de mil unidades para cada personaje.

Marx apunta que este proceso de metamorfosis genera una suma de metamorfosis iníciales. El proceso constituye la circulación de las mercancías. El dinero no desaparece al quedar eliminado de las metamorfosis de la mercancía, sino que ocupa un puesto circulatorio que las mercancías dejan vacantes.

En el amplio sentido del término toda venta es al mismo tiempo compra y viceversa. Así, la circulación derriba las barreras temporales que implicaría el almacenamiento de la moneda, o en su defecto, la emisión de tanta moneda como valores netos existen para la infinitud de mercancías.

El curso del dinero acusa entonces la monótona y si se quiere tediosa repetición del mismo proceso. Es importante apuntar que el cambio experimentado por los precios de las mercancías actúa siempre del mismo modo sobre la masa de los medios de circulación, lo mismo cuando se refleja un valor de cambio de valor que cuando responde a simples oscilaciones de los precios del mercado. Al amortiguarse la rotación del dinero se daría lugar a la escasez de los medios de circulación.

La suma total del dinero que actúa como medio de circulación depende de la suma de precios del mundo de las mercancías circulantes, dada la suma de valor de las mercancías y dado el ritmo medio de sus metamorfosis, la cantidad de dinero o de material de dinero circulante depende de su propio valor.

En general, la función del dinero como medio de circulación brota de su forma de moneda y a su vez, el verdadero papel de la moneda, brota de la función del dinero como medio de circulación. La representación abstracta de la absorción monetaria lleva a las fluctuaciones de la circulación de mercancías.

Del otro lado, el atesoramiento se da cuando el dinero se inmoviliza o se convierte, la necesidad y la pasión de retener el producto de la primera metamorfosis da lugar al atesoramiento. En la determinación del precio de la mercancía vendida el precio se asigna contractualmente cuando se mide la obligación del comprador, es decir, la suma de dinero adeudada al plazo de tiempo convenido. Así, el vendedor convierte su mercancía en dinero para satisfacer con este una necesidad. El atesorador, para preservar la mercancía en forma de dinero: el comprador a crédito, para poder pagar.

El dinero sólo funciona idealmente como dinero aritmético o medida de valor, es la encarnación del trabajo social, la esencia autónoma del valor de cambio y como mediador con la mercancía absoluta.

El dinero-crédito brota directamente como medio de pago, al ponerse en circulación certificados como medios de pago y representativos de los correspondientes créditos.

Finalmente, en el comercio mundial las mercancías despliegan su valor con carácter universal. Las funciones del atesoramiento responden, a la función del dinero como medio de pago interior y de circulación, en parte como dinero mundial.

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