jueves, 17 de noviembre de 2011

Desafíos


Desafíos
Tanto para el neófito, como para el maestro, la entrada al Templo Delfi supone un momento de reflexión interior. El verdadero desafío no es ajeno al replanteo de las metas, al análisis crítico de las situaciones, a la resolución de conflictos, ni a la evaluación de los alcances; una decisión precipitada puede ser tan letal como una herida de cañón en combate.

No se trata de círculos, ciclos, retornos, ni visualizaciones soñadoras. Se trata simplemente de vivir, asumir la responsabilidad de lo hecho y lo no hecho hasta el momento, aceptar dicho estatus, mas no caer en el conformismo ni en la inacción, eso sería letal para cualquiera.

Pensar en regresos y contravenidas oponen las ventajas del tan añorado avance, sin embargo la alternativa se presenta cual canto de sirena, existe el eco marcial del conquistador, pero la confrontación a las mismas condiciones de antes, con las mismas armas, muy posiblemente de como resultado lo mismo. Se requiere entonces la reflexión y esta proporcionará más confianza al hermano.

La condición guerrera de antaño es recuperable para quien desde cero, ha alcanzado la cúspide antes; sea así, la esencia prevalece en el luchador y sólo debe vencerse a sí mismo una y mil veces más, admirarse de alcanzar aquello que conquistó mil y una veces y en su último combate presagió en forma de agüero: “¿será está vez la última?”. ¡Pero no! maravillado estará al darse cuenta de que su temple, fortaleza, coraje y aliento de antaño siguen intactos, es más, se han fortalecido ante las envidias de aquellos que aseveraron que no podría lograrlo...

Y es que un Guerrero de luz siempre vuelve fortalecido al combate, aprende las lecciones de las derrotas y transforma todos los sinsabores de antaño en energía pura que utilizará a su favor. Ciertamente, el Guerrero debe alejarse para asimilar el aprendizaje, pero volverá al campo de batalla. El Ave Fénix es la mejor evocación de este fenómeno recurrente entre los hermanos, cuando todos creyeron que sólo las cenizas quedaban, resurje entonces victoriosa y su vuelo se impone con potencia y determinación entre estelas de fuego por los cielos.

Del peregrinar previo, ha aprendido el constructor que el único peligro que lo superaría con certeza es su propia inacción. Pero en el camino encuentra a otros trovadores y juglares, verdaderos hermanos de luz y Guerreros en el arte antiguo y heredado por la tradición, aquellos que marchan por caminos paralelos al suyo y le alientan cuando reconocen su espíritu, uno a uno le hace ver entonces que “ahora que comenzó debe seguir hasta el final”.

El Guerrero se armará de valor, contemplará el infinito que se encuentra frente a él y marchará hacia la conquista de sus propios miedos, pues siempre se ha vencido y esta vez no será la excepción. Se convence entonces: "todos esperan que lo haga y él lo hará" es la hora de cruzar por el camino de fuego.

Augustus PMRHEE:.

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