sábado, 14 de enero de 2012

Orientes



“Detrás del cielo más oscuro y nublado,
siempre hay estrellas.”
-Proverbio oriental
Orientes

Viajes en el tiempo, desplazamientos místicos que se confunden con el pasar de los instantes. Laberinto en movimiento del que no podemos salir si no es matando al Minotauro con la Espada Damocliana y el dorado hilo de la bella siempre amada.

En soledad caminamos. Conocimiento fundado en el seno de la fraternidad. Sentimiento altruista el que nos acompañará hasta la entrada del Templo Delfi. Santuario de realización mística y unión con el universo. Piedras desgastadas e imperfectas, pensamos en todos los transitares precedentes y la única constatación es el construir camino.

Flores amarillas en una vereda, montaña mágica a la cual escalamos para vencernos a nosotros mismos. Seguimos el sendero y los sonidos del riachuelo que cada vez se hacen más intensos. Padre, ¿quién soy yo para llamarme hijo tuyo?

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