sábado, 14 de abril de 2012

A un año de las barricadas…


A un año de las barricadas…

"De veras, hijo
ya todas las estrellas han partido.
Pero nunca se pone más oscuro
que cuando va a amanecer"

-Isaac Felipe Azofeifa


Nostálgico, pero con determinación. Hace un año terminé ese ciclo de vida. Círculos en mi existencia y camino personal satisfactoriamente completados. Las visualizaciones a largo plazo no siempre coinciden con la realidad, pero las premoniciones no dejaron de cumplirse cual déjà-vu misterioso e inexplicable.


Espectros atemporales, fantasmas y demonios del pasado que hacen su reaparición… Todo eso he confrontado con algún grado de éxito y si ya he llegado hasta aquí, entonces terminaré el combate, ya ni siquiera me asustan pues no pueden dañarme.

Mi espada, la fiel compañera de guerras hoy lejanas, el brillo de su empuñadura delata que el astro supremo empieza a radiar y mi amada luna se encuentra lejana. Continúo el camino, pero su recuerdo me acompañará durante la travesía, desde el alba hasta el ocaso; con la llegada del crepúsculo alcanzaré la paz añorada y el descanso de mis pasos.

Compañeros caídos en pleno combate, hermanos del Templo Delfi, constructores y guerreros unidos por los lazos del pacto fraternal. Al llegar a las puertas del infierno encontré sus miradas perdidas, absortas, desconcertadas y sus lamentos no se hicieron esperar, nunca creyeron que todo acabaría; tal vez el mejor tributo que podemos hacer a los que se han ido es el seguir viviendo.

¡La lucha sigue! No permitiré que las voces de sirena me distraigan del retorno a casa. El canto del aedo, la luna radiante y la alondra parecieran unirse al unísono para susurrarme al oído que el añorado regreso no es algo lejano, pero tampoco deseo crear falsas esperanzas entre los que quiero y estimo.

Mis discípulos han comenzado a caminar por ellos mismos, no he hecho otra cosa que mostrarles el camino de la luz, forjado con los pasos de sabios y pensadores, quienes estuvieron antes de nosotros y nos transmitieron los secretos del arte, así un día vendrán otros que nos sustituirán para continuar la tradición y darle forma a la roca imperfecta.

Recupero el control de la situación y veo el miedo en el rostro de quienes una vez transgredieron la confianza que les fue depositada en custodia. Sus miradas aterradas no inspiran compasión sino el más vil desprecio No me preocupa el derramar la sangre de los traidores e infieles pero no me rebajaré: jamás me ofenderá lo que no me supera.

Al finalizar los combates iré a las pirámides que demarcan la puerta del sol, ese será el cierre de este viaje. Mientras tanto prepararé cuerpo y mente para lo que se avecina. La soledad es sólo para las estrellas, la carne se consume sin poder brillar.

No hay comentarios.: