lunes, 14 de mayo de 2012

Entre letras, añoranzas y suspiros



Entre letras, añoranzas y suspiros

"Beatus ille qui procul negotiis"
-Horacio

Sin censura, siempre he hecho aquello en lo que creo… de otro modo esta peregrinación personal no tendría sentido alguno. Siempre interioricé lo de vencerse a sí mismo una y otra vez. El constante desafío y el renacer de la legendaria ave fénix. Amo la noche, amo la luna, me pierdo en el abrazo de la Marianne con toda su evocación y las luces galas. No pretendo caerle bien a nadie, ni he hecho esfuerzo alguno para ello, pues no soy monedita de oro.

Eres luz, ideal, razón de ser, esperanza y estandarte en las luchas que implica el camino. Bajo tu sombra y tu recuerdo encuentro mi abrigo y el carmín de tus labios que será el más grande trofeo jamás conquistado por el caminante trovador.

¿Cómo podría no mirar hacia la luz? Si el dios Sol es nuestro mayor cómplice al dar la media vuelta y permitir nuestro encuentro nocturno con la diosa Luna. ¿Cómo podría dejar de construir? Si en el seno de la fraternidad he encontrado los más puros ideales y no una doble moral de las que corroen la sociedad.

Si mis labios tiemblan al pronunciar tu nombre es porque en cada sílaba se esconde ese cariño infinito que intento no evidenciar y resguardo en mi maltrecho corazón. Cachitos de sentimiento son los que se esconden en cada grafía tuya que recibo, a tal grado que podría acariciar cada letra que releo hasta impregnarme de tu esencia y casi memorizarla.

No te miento, de vez en vez me absorbe el pesimismo y pienso que jamás llegaré a tu lado, pero me reconforta el pensar que hemos vencido tiempo y distancia en múltiples ocasiones. Sí, libertad de ser, de pensar, de elegir nuestro propio destino, libertad y no opresión ni reclamo.

Sí volveré, sin decir nada ni avisar a nadie… dejaré que la casualidad y mi alondra vuelvan a hacer un festín. Tal vez la Marianne sea cómplice y testigo de nuestro trivial reencuentro.

Siempre serás mi niña, mi amor, mi vida, mi luz, mi luna, mi consentida. Está en la naturaleza del nocturno Pierrot suspirar por su amada cual loco Quijote que ve el rostro de su Dulcinea dibujado en el horizonte de estrellas sobre el firmamento nocturno.

No quiero domarte, ni siquiera he logrado hacerlo conmigo. ¿Dónde dejé perdido el autocontrol? El impulso de mis pasiones me ha llevado al extremo de la locura. Las respiraciones aceleradas en la noche se pierden con el trajín monótono del día. Te prefiero lejana, pero libre, amante, fuerte, independiente. No quiero que dejes de brillar en la noche eterna que nos une pues así fue como te idealicé, como poco a poco construí esta loca aventura y así es como te quiero.

“No todos los demonios muestran los dientes”, me dijo alguien en un sueño… Empezaré por vencer una y mil veces mis propios miedos. Volveré a escalar esas montañas que un día me vieron nacer y seré libre de mis propios caprichos.

¿Has visitado un cementerio sin un fin específico? Podría pasar mi vida en ellos, hay tanta paz en su interior. Tal vez nunca encuentre esa paz y no quisiera amarrarte a mis malos humores, mis contradicciones y politiquerías insanables. Tal vez existimos seres condenados a transitar en soledad y como sea, seguiré desafiando al destino.

Nuestra pasión quedará inmortalizada entre letras de susurros al oído en media noche, letras prohibidas, letras de una pasión perseguida, letras de encuentros nocturnos y diálogos vedados. Hemos sido uno del otro y entre minutos transcurre nuestro beso eterno.

Lloverá, lloverá un buen día y espero no sea tan tarde. Me cobijo mientras tanto en tu esencia y tu aroma me despierta en las mañanas, es tu beso a la distancia el que se impone victorioso al jadeo y a las respiraciones aceleradas de la madrugada reciente.

Un maestro de la luz dijo alguna vez que las estrellas no predicen futuros, sino que cuentan historias de amores inmortales. Nuestro amor quedará entonces esculpido en la estrella más brillante del cosmos.

Tal vez quise prolongar indefinidamente el misticismo de ese beso, tal vez de haberlo robado no lo valoraría como la joya que es y dentro de mi barroquismo sea necesario tratarlo como un Templario trataría el mismo Grial. ¡Por algo ocurren las cosas! No olvido el pasado ni lo considero una enfermedad vergonzosa, pero cuido el avenir y procuro que en él esté lo que añoro.

Quiero compartir mi lecho con alguien para seguir pensando en ti, para que puedas de alguien más enamorarte tranquila, sin consideraciones, sin convencimientos y sin remordimientos… Será mi culpa y mi expiación. Quiero tomar tu mano y juntos transportarnos a mundos lejanos, quiero sentir la envidia de todos esos seres de fantasía que en alguna ocasión pronunciaron un: “no lo hará”. Quiero retenerte para dejarte en libertad, escapar a tus besos para tus labios rozar. Sentir el calor de tu pecho desnudo, tus cabellos acariciar… Deseo jugar, reír, llorar…Quiero envejecer sabiéndote cerca pero no prisionera de algo que no deseas.

No me importa dónde estás, sino hacia dónde quieres ir…

Te quiero luna, te quiero amiga, te quiero amante, te quiero gitana, te quiero hechicera, te quiero nocturna, te quiero siempre y lo gritaré con ese tono odioso que provoca el rechinar de los dientes y la ira de los dioses que una y mil veces estoy dispuesto a incitar. Te quiero de enero a diciembre, de primavera a invierno para luego recomenzar sin acabar jamás para en la eterna noche volverte a amar.

¿Para qué juramentos? Prefiero silencio y eternidad. Bajo el influjo nocturno tus curvas deseo recorrer y mis dedos sean los que den cuerda al reloj de tus pasiones. Te quiero en tus fases y cual diosa triforme te he de aceptar, en cada cambio, en cada transición con todo y libaciones que hemos de librar, entre influjos de pasiones sin lograr más despertar.

Te quiero cariñosa, lejana, indiferente, rebelde, sensible, apasionada, insensata, felina… te quiero de todas formas, con demonios y sin ellos ¿qué más podría decir que no sea un te quiero al infinito?

No eres ni tóxica, ni droga, sino el elixir que me invita a renacer de mi vida pasada… eres mi dulce amiga, mi luna, mi ideal, mi sueño imposible… mi vulnerabilidad… eres la niña que toma mi mano en silencio y me invita a jugar, eres letra y eres poesía, eres sensación y encuentro místico, eres fantasía y realidad.

Siento que te extraña mi silencio y el eco de mis pasos vuelve el aire melancólico, pero por mi raza hablará el espíritu una y mil veces más.

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