domingo, 17 de junio de 2012

Nubes de incienso



Nubes de incienso

Por: Pierrot

Continuidad e infinitud del camino, progresión inevitable de la realidad. Me pierdo en una estela de polvo cósmico sin poder precisar la naturaleza de la especie humana.

He desperdiciado el tiempo entre la inmundicia cotidiana, ninguna historia puede ya sobresaltarme. Hay experiencias llenas de sangre y dolor, las cuales te marcan para siempre.

Viacrucis de redención, Corpus Cristi y catorce gigantes de hierro en perfecta alineación. No es soberbia, son los sinónimos del perfecto progreso y marcas tangibles de la civilización.

Diez mil olores seductores me perturban. Una sonrisa camuflada y un deseo de caricias insospechadas. Festín de aromas y pasiones para la joven que desvestí con la mirada. Me dejé llevar por la imaginación y la realidad del más sublime placer carnal jamás concretado. Su pecho desnudo logré acariciar, cuando de su boca sucumbían impotentes las palabras.

Cuarenta días y cuarenta noches por este desierto de tentación, inmolación de las almas y tributo a la redención de mártires y santos. ¿Por qué no he de dejarme tentar, si el más bello placer está inmerso en esto que llaman pecado? Arte es y es pasión, sucumbiré entonces sin razón ni objeción.

He pecado, he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión. Entre el humo del incienso intento expiar las penas pasadas, en un jarro de café leo las premoniciones de una sangrienta guerra en el avenir cercano.

¿Por qué he de extrañarme del deseo carnal? Si es parte de nuestra naturaleza. ¿Por qué rechazar estas nubes de polvo si de ellas salí y a sus dunas volveré?

Símbolos druidas, talismanes con las cartas del tarot. La muerte y las espadas: bello final para ser inscrito en los anales de la eternidad.

jueves, 14 de junio de 2012

Espectros olvidados del ayer


Espectros olvidados del ayer


Por: Pierrot

¡Mundo de las palabras, de las ideas y de los sentimientos! ¿Por qué juegas conmigo? ¿Cuántas pruebas más he de vencer?

Fantasmas asechan mis pasos, temerosos de mi ira intentan invitarme a jugar.

He descendido a los infiernos, ahí donde el más gallardo caballero desearía ser un simple lacayo con tal de retornar al mundo de los vivos. Me perdí en el mundo donde ni la palabra escrita ni los versos tienen valor alguno.

Miradas de odio, tristeza, sufrimiento, desesperación y agonía… Miradas de polvo, recuerdos y desvelo.

Mi ser ensangrentado y sediento de ti se plantea diversas interrogantes. Siempre se trató de círculos de vida, caminos que debían recomenzar. Ciertamente, no he encontrado la felicidad y a ciertos bufones del destino nos está vedado sonreír.

Realidad y utopía se confunden entre sueños. Cada decisión es un riesgo, no he sido ni fuerte ni débil, sólo he sido.

Vivimos tratando de reencontrar un pasado que nunca volverá, recobramos algunos eslabones de una cadena infinita que se pierde en el horizonte. En el fondo, sólo buscamos un poco de paz y tranquilidad.

Naufragar sin rumbo, absorto y solitario; perdido entre las voces del viento. El camino del constructor se forja a partir de victorias personales, nadie dijo que sería fácil, pero aquel que deje de luchar no es merecedor de ser llamado siquiera cobarde.

Los sabios y constructores afirman que la gratitud es la memoria del corazón. Llovió en el desierto y me dejé abrigar por tus finas gotas de elixir y néctar, ellas resbalaron dulcemente hasta perderse en mis labios.

Escucho las voces de los antiguos, parecieran haber quedado impregnadas en este pedregal donde abundan las tunas. Sólo está derrotado el que ha dejado de luchar. Entre ecos la historia pareciera contarse recursivamente. Las estrellas no predicen el futuro, sólo resguardan los grandes amores nocturnos que se dejaron llevar de la mano por las musas y las más ardientes pasiones.

Me gustas con tus miedos, nostalgias y silencios. Siento el alma desprenderse de mi ser en diminutos fragmentos arrastrados por los diluvios del tiempo. No quiero tu cuerpo, quiero tu esencia mística y con ella de la mano caminar.

Eres luz, eres proeza, mi libertad y mi destino que iluminan mi camino y el eterno transitar. Niña de mi vida ¿cuándo te he de olvidar? Ya no busco aventuras, sólo quiero construir, no quiero castillos de arena, el antiguo arte se basa en vivir…

Un día tal vez retorne a tu lado, susurraré esas líneas perdidas en el tiempo y prohibidas para los amantes perseguidos, sembraré un jardín de tulipanes, verónicas, rosas, margaritas y girasoles.

La corona de laureles es el trofeo de la presunción, la zahúrda y todo aquello cuyo no decir es preferible a lo que se pueda anotar al respecto.

Del alba al ocaso moriré cada día un poco más. No predicaré jamás sin el ejemplo…