jueves, 2 de agosto de 2012

Lux aeterna


Proyectos

”No quiero caminar entre locos”, dijo Alicia.
“Oh, no puedes hacer nada”, le respondió el gato,
“todos estamos locos aquí”. -Lewis Carroll

Difícil es eliminar a la primera persona cuando se habla de sueños, metas e ilusiones venideras, difícil es olvidar el pasado ¿quiénes somos y de dónde venimos? Pues bien, cada cambio deja a su vez una serie de reencuentros y una necesidad de orden. Ocupamos tiempo para nosotros, tiempo para descubrirnos, tiempo para reflexionar sobre lo pasado y lo venidero, así es esto.

Hay felicidades que contagian y dan motivos para volver a creer. Hay que vivir, el tiempo pasa y si no hacemos nunca nada, todo será igual. Existen realidades que duelen, pero forjan y momentos que permanecen para siempre pues calan hondo.

Del aprendizaje es importante diferenciar la transición al proceso, quien transita se deja arrastrar, pasa y trasciende, tal vez, sin haber construido realmente un proyecto de vida efectivo. Por el contrario, quien canaliza el proceso, aprende y se fortalece con cada vivencia, en ese sentido el aprendizaje no se ve como un resultado final, sino como un todo integral y continuo en el individuo.

Saber decir no, lejos de ser una debilidad debería ser considerado una fortaleza. Siempre faltarán lecciones por aprender del maestro, cuando este ha logrado despertar el interés de su alumno.

Aunque el camino no esté del todo definido, la inacción puede ser letal. Hablar con la nostalgia que evoca el recuerdo siempre presente, hablar de amores y tiempos pasados, deseos de escribir historias y decir algo más de lo ya contado.

La figura del tirano nunca será ejemplar, ni la dictadura, ni la imposición serán justificables bajo argumento alguno. Las palabras tienen un peso mayor al que exhiben en las conversaciones.

Comportamiento pro-social, empatía y altruismo no deberían ser generalizados como mera mismidad filantrópica, sino como acción efectiva, práctica y aplicación de la teoría. La acción no puede ser enclenque y desganada sino contundente, de otra manera, los principios fraternales que dan origen a las ideas serán parte de ecos lejanos que terminan por no escucharse y perderse.

La vida humana como bien preciado no puede estimarse más en ciertos lugares, o bajo determinadas situaciones. Hay que ser como el mar y darse a los demás, si bien algunos nunca entenderían las razones de un autoexilio, no necesariamente aquel que abandona el lugar donde vive es infeliz, puede ser simplemente un asunto de principios.

Y sí, la vida es un país lejano donde llueve cuando el cielo trae el alma a flor de piel, algún país de cuyo nombre es preferible no puntualizar.

La belleza de un lenguaje consiste en la apropiación del mundo, en alcanzar la fantasía y la interacción con los demás, el lenguaje es ante todo furia, pasión y hasta arrebato.

A las personas debe ayudárseles especialmente si solicitan ayuda, el agua es como el viento, nunca sabemos si ríe o llora de felicidad. Otras personas aportan su visión de mundo, las opiniones son acertadas o simplemente son opiniones, todo depende de hasta qué punto se permite la inferencia en el rol y la visión de vida, todo depende de que tan significativas o relevantes lleguen a ser.

Las personas luchan por hacerse escuchar y ser comprendidas. Un rascacielos tiene muchas historias por contar. No se puede dar marcha atrás cuando el tren ha partido. Alejarse en medio de la noche, caminar tranquilo y nunca volver. Las personas suelen fallar. Las personas suelen callar, las personas se equivocan, vuelven o no, pero nunca renunciarán a su naturaleza.

Cuando los seres humanos se den cuenta de la belleza interior que portan y que esta supera por mucho la de aquellas personas a quienes idolatran, tal vez ahí exista una revolución de las conciencias.

No permitas que los triunfos y aciertos se conviertan en ínfulas, no dejes que las derrotas te lastimen el corazón... el perfume viaja en barriles, la esencia no.

FALA

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