sábado, 13 de octubre de 2012

Riesgo sísmico en Costa Rica


     Costa Rica es un país de actividad sísmica relativamente alta,  esencialmente la influencia de dos placas tectónicas subyacentes como lo son la Placa de Cocos y la Placa del Caribe que vuelven al país vulnerable a catástrofes sísmicas, en la zona de subducción se pueden producir sismos de magnitudes de hasta 7,5 en la escala de Richter e intensidades en el centro del país del orden de VII en la escala Mercalli modificada (MM) según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

     Asimismo, la subducción entre las placas ha provocado innumerables fallas locales que según el análisis de Costa Rica pueden alcanzar sismos de magnitudes Richter de 6, relativamente superficiales y cercanos a los centros urbanos, e intensidades de hasta VIII en escala Mercalli, de acuerdo a la OPS.

    Resulta entonces de vital importancia conocer el territorio en el que vivimos y la dinámica que este presenta, crear conciencia sobre la vulnerabilidad del territorio nacional, delimitar las zonas de mayor riesgo, establecer políticas y medidas de seguridad acordes para la construcción de complejos habitacionales y edificios, entre otras. 

    En el caso de las construcciones se vuelve indispensable seguir los lineamientos y como medida preventiva establecer el marcaje de zonas de seguridad, estas medidas unidas a la divulgación efectiva entre la población pueden ser la diferencia entre sobrevivir a una catástrofe de índole natural o sucumbir masivamente en la impotencia y la inacción, además la conservación de unidades estructurales básicas como los hospitales marcará en gran medida la capacidad de respuesta que una nación pueda tener ante una emergencia de tipo sísmico.

     Nuestro país está expuesto a sufrir las consecuencias de un sismo de magnitud elevada, a parte de las zonas de riesgo sísmico y fallamiento normal, deben contemplarse también más de 200 focos volcánicos, de los cuales sólo media docena de entre ellos han presentado actividad recientemente, específicamente: el Volcán Rincón de la Vieja y el Arenal en la Cordillera de Guanacaste, Poás, Barva (sin que se demostrara la actividad plena de estos), Irazú y Turrialba en la Cordillera Central del país (según datos de Sergio Paniagua de la Escuela Centroamericana de Geología).

     Además de establecer las medidas básicas preventivas y evaluar el riesgo sísmico en términos socioculturales para la población, buscamos dar un acercamiento al tema de predicción sísmica para aclarar una serie de valoraciones de carácter apocalíptico sobre el fin del mundo en asociación con los sismos y terremotos más recientes.  

     La predicción de sismos a nivel mundial todavía mantiene un índice alto de error, aunque se piensa que en un futuro cercano será posible anticipar sismos con precisión. Lo que sí es posible es prevenir accidentes y crear conciencia en el costarricense sobre la naturaleza del territorio nacional.

FALA

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