lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Predicción de sismos, sueño o realidad?




“El ignorante afirma, 
el sabio duda y reflexiona”. 
-Aristóteles


     Históricamente el ser humano ha sentido la necesidad de tener algún mecanismo para predecir sismos sistemáticamente y contrarrestar los efectos de los destructivos terremotos.

     A continuación se desglosan algunas consideraciones al respecto, desde las definiciones básicas, las variables que intervienen o se consideran para poder predecir un sismo, el papel de agoreros, charlatanes y científicos que han hallado en la predicción de terremotos un tema de investigación y más que eso, la respuesta intermedia a una necesidad social tangible, analizamos la situación para Costa Rica y finalmente el caso particular del controversial grupo de científicos brasileños: “Quake Red Alert”.

     La primera pregunta a considerar es: ¿se puede realmente predecir un terremoto? La respuesta es afirmativa, aunque la respuesta guarda en sí misma un matiz cargado de limitaciones, pues científicamente no se ha logrado precisar fecha, hora o lugar exacto de un movimiento telúrico, las predicciones son aproximaciones o alertas que pueden cumplirse con un margen de exactitud o simplemente no cumplirse del todo.

     Personajes como el italiano Raffaele Bendandi (el famoso hombre terremoto), condecorado como caballero de la Orden de la Corona en 1931 durante el régimen de Mussolini y Gordon Michael Scallion habrían predicho algunos sismos importantes. El primero dedicó toda su vida al estudio y predicción de sismos con un método que la comunidad científica nunca reconoció, fundamentalmente basado en la alineación de diversos astros. El segundo, si se quiere menos metódico habría tenido visiones en las que anticipaba un gran sismo para México en 1985 e igualmente sismos menores en California… a pesar de haber acertado esos eventos, la comunidad científica en general lo cataloga como un charlatán, pues varios eventos anunciados no se han llevado a cabo del todo.

     Es de esperar un desarrollo futuro en el campo específico de la predicción de sismos, pero de momento la mejor predicción es estar siempre preparados y seguir todas las recomendaciones mencionadas en el capítulo III de esta reseña denominado “Riesgo sísmico y medidas preventivas”. Aunque ya se han logrado muchos avances en las construcciones respecto a la década de los ochenta o noventa y la población tiene una conciencia mayor de la vulnerabilidad de vivir en un territorio altamente sísmico en general aún se carece de una cultura sísmica que nos permita enfrentar asertivamente las repercusiones de un terremoto altamente destructivo.

     Los países que más han trabajado en la predicción de temblores son Estados Unidos, Japón, China, Rusia, Italia y recientemente Brasil. Sin embargo con los más recientes sismos ha surgido el interés de los gobiernos por determinar cuándo, dónde y de qué magnitud podrían ser los sismos.

     Otro aspecto que ha llamado la atención recientemente es un ciclo de aproximadamente 188 días entre los terremotos más representativos (superiores a 7 grados), el cual se viene reiterando con cierta exactitud desde el año 2010. La duda sigue presente sobre si se trata de una mera coincidencia o en efecto hay alguna causa científica que respalda este fenómeno.

Otro aspecto de consideración es que si bien, el carácter periódico de estos terremotos se ha cumplido desde febrero del 2010. Existen otros sismos fuertes fuera del contexto cíclico que se esquematiza a continuación. Sismos como los del 11 de abril de Indonesia y nuevamente en México pondrían en tela de duda, o al menos fuera del ciclo, el mencionado carácter periódico de los terremotos y mega-terremotos que se venía constatando.


     Según las estimaciones estadísticas el próximo terremoto podría ser alrededor del 25 de setiembre 2012 sin que se tenga en claro el lugar ni la magnitud exacta, sin embargo la evaluación de estas estadísticas debe darse más con un sentido crítico que con una visión apocalíptica. 

     Unido a ese patrón de los 188 días, se ha constatado otro ciclo de megaterremotos (considerando en esta categoría los terremotos cercanos a 9 grados) los cuales son capaces de modificar el eje de la tierra y se producirían cada 377 días aproximadamente.

     Pero dejemos de lado estas regularidades que para muchos son mera coincidencia y requerirían un respaldo científico mayor. Volvamos pues, a las variables en la predicción de sismos.

     Pese a que los sismólogos e investigadores intentan determinar con la mayor exactitud tanto la magnitud específica, el lugar y el momento en el que un terremoto va a ocurrir las probabilidades de acertar todavía son pocas.

     Dentro de las evaluaciones que se realizan se encuentran el peligro sísmico asociado (es decir, las fallas de la región) y el comportamiento estadístico. Es conocido que los dispositivos de alerta temprana dan la advertencia de sismo con algunos segundos de ventaja, pero si este mecanismo pudiera anticiparse con un lapso mayor eventualmente se podrían minimizar las pérdidas humanas y hasta materiales.

     Otro aspecto de consideración es que los terremotos producen réplicas y tsunamis, por lo que los mecanismos de prevención de desastres naturales deberían estar asociados bajo un mismo dispositivo que asociara las alertas y permitiera por ejemplo evacuar a la población civil.

FALA

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