jueves, 13 de diciembre de 2012

Sistemas o mecanismos de predicción




     La predicción de terremotos se ha asociado a fenómenos como los patrones de sismicidad, los campos magnéticos, condiciones metereológicas, contenido de radón e hidrógeno en el suelo, agua subterránea, movimientos del suelo, comportamiento de los animales y hasta a las fases de la luna.

     Definitivamente no todas las variables anteriores han podido compensar la actividad sísmica natural de ciertas regiones y las posibles explicaciones siguen dejando vacíos ante la realidad.

     En Estados Unidos por ejemplo se han evaluado áreas específicas y se ha determinado la probabilidad de que un terremoto ocurra, sin embargo se siguen dejando cabos sueltos en la precisión de la magnitud, el momento y el que verdaderamente se den los sismos.

     El método de radón evalúa la concentración de este elemento en el suelo para ubicar fallas geológicas a la superficie, cambios considerables en la concentración se han asociado a terremotos en la zona de estudio. Sin embargo el método ha sido criticado pues no todos los terremotos producen emisiones de gas radón, la NASA sigue investigando el radón como posible herramienta en la predicción de terremotos.

     Por otra parte el método VAN se basa en la detección de señales sísmicas eléctricas a través de redes telemétricas y barras de metales insertadas en el suelo.

     También la predicción de terremotos responde a incrementos en la actividad sísmica dentro de una región, en 1975 se evacuó en China a un millón de personas con un día de antelación, pues los aumentos vinieron acompañados de comportamientos extraños por parte de los animales. Sin embargo, sólo entre el 5% y 10% de los sismos resultan ser antesala de sismos mayores, por lo cual se dan muchas falsas alarmas.
     Otro posible método de predicción es la triboluminiscencia, que consiste en la liberación de luz roja y azul por unos 100 milisegundos cuando se fractura el dióxido de carbono, científicos japoneses han atribuido este fenómeno a la tensión en rocas que contienen átomos de oxígeno que interactúan con el dióxido de silicio.

     En México, Japón y Taiwán se trabaja con acelerómetros y sistemas de notificación regional unidos a diseños que permiten dar alertas tempranas. Los rusos han trabajado con satélites para detectar posibles variaciones electromagnéticas que ocurren en las fallas geológicas de distintas regiones y como dato curioso una investigación del 2009 en Italia sugirió que los sapos son capaces de detectar señales presísmicas.

FALA

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