miércoles, 16 de octubre de 2013

Entre teóricos y teorías de la educación

Concepciones diversas (I Parte)  


Educador: Alejandro León Avelar

    El distinguir la educación como proceso y como sistema implica conceptualizar al sujeto dentro de un acto comunicativo. Si partimos de la perspectiva sistémica, tendremos que aceptar repercusiones globales, cuyos alcances se reflejan en nuestro sistema educativo actual. En el sentido sistémico, el estudiante se ve sometido a una serie de insumos y se espera la obtención de un producto final, bajo esta concepción referirse a educación integral puede significar promover una educación en función del sistema mismo y sus fines, los cuales en ocasiones terminan siendo una estadística más. Además, la obligatoriedad de la educación y su carácter gratuito no determinan de ninguna manera criterios sobre la calidad ni la formación con igualdad de oportunidades. Por el contrario, si enfocamos la educación como proceso podríamos esperar una orientación en la preparación del individuo para la vida, en armonía con una visión de mundo donde el individuo es partícipe activo de la sociedad en democracia, es decir, con una perspectiva arraigada de lo social y lo humano, no totalmente desconectada del rol económico y político que exigen los tiempos modernos en que está inserto, pero sí centrada más en el individuo como tal, no sólo como un elemento del sistema sino en completo respeto a su individualidad y al rol que ese estudiante-ser humano logrará en sociedad como partícipe activo de la misma.

     Educar se plantea como el acto comunicativo por excelencia, como proceso de humanización de los individuos, donde las interacciones privilegian una escala de valores que dimensionan y proyectan la cultura dominante para que esta sobreviva. En ese sentido, como docentes no podemos pretender encontrar estudiantes en las aulas que sean como la expresión latina lo sugiere “tabulas rasas” sino que ya tendrán una serie de valores y concepciones que la misma sociedad les ha ayudado a construir en torno a ella. Como acto de comunicación, la educación es ante todo un hecho social y sea la educación considerada en el contexto formal o no formal las relaciones superan el esquema básico conocido (emisor, canal, receptor) las interacciones por parte de los estudiantes exigen entonces una necesidad dialógica y de constante bidireccionalidad e intercambio en los flujos del proceso a fin de lograr la construcción adecuada del aprendizaje. Por otra parte, la acción reguladora de la educación implica una serie de resultados que se plantean no sólo en el interior de las instituciones educativas, sino en los mismos sistemas educativos nacionales e internacionales (por ejemplo, el rendimiento de los países en las Pruebas PISA). Para comprender al sujeto educativo dentro de un sistema, primeramente se establece la premisa que todos somos educables por naturaleza (lo que nos llevaría a  pensar en un sistema utópico sin exclusión), pero ese principio no garantiza una igualdad real, ni un acceso a la educación para todos como se sugirió con anterioridad. 

     Comprender las deficiencias y las fortalezas entre discurso educativo y práctica sería más fácil si entendemos la evolución de la educación y las influencias o aportes que hemos tenido de cada teoría o grupo de teorías que le han dado aportes importantes, como se verá a continuación.

     En la modernidad contamos con ideas de pensadores célebres como Rousseau, Pestalozzi, Fröbel, Herbart. Con el Enciclopedismo se dará una crítica la razón anticuada como fuente de errores y de desigualdad entre los seres humanos, esto implicará un retorno hacia lo natural y la valoración de las emociones íntimas, la verdad intuitiva y la búsqueda de la felicidad. Para Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo pervierte. Con Pestalozzi se buscará el desarrollo de las facultades físicas que conlleven a la formación moral, se habla entonces de dimensión práctica con sentido social, es decir enfocada hacia el pueblo. Fröbel llevó a la práctica su concepción idealista de la naturaleza humana, la educación integral y la implementación de materiales específicos para niños, se contempla la especificidad de la estimulación del niño (lo que actualmente se concibe como el jardín de niños en nuestros sistemas) y el valor del juego como elemento de aprendizaje, conceptos que serán retomados por Dewey en la propuesta de Escuela Nueva. 

     En lo que se ha demarcado como el origen de las teorías didactistas, Herbart se dedicará a construir una pedagogía científica, fundamentada primordialmente desde la psicología y la filosofía. Estos primeros aportes van a nutrir la educación y comenzará a darse a partir de estos pensadores una concepción pedagógica basada en principios científicos, no sólo para la formación de los hombres, sino para la búsqueda del bienestar social, se piensa entonces en los fines de la educación.

     Con el experimentalismo y el cientificismo de Dewey será el turno de la Escuela Nueva que propone una sistematización pedagógica y con esto un cambio en la educación de los jóvenes, el cambio principal será que se concibe al alumno como centro de cualquier acción desarrollada en la escuela. Se sugiere la apropiación del entorno a partir de las experiencias vividas en la escuela para que el niño aprenda a vivir en el mundo real. Estos principios innovadores impregnarían a muchos pensadores a nivel mundial, en Costa Rica la educadora Emma Gamboa proyectó los pensamientos de esta corriente y sus ideas siguen muy presentes por ejemplo en las escuelas laboratorio que mantienen la idea de teoría y práctica a partir de la implementación del método científico, con la escuela nueva se busca entonces dar un nuevo sentido a la educación concebida hasta entonces.

     En la corriente antiautoritaria se distinguen las ideas de Tolstoi, Robin, Ferrer Guardia y Neill en Summerhill apoyadas en hechos como el Mayo francés de 1968, que invitaron a un replanteamiento sobre el sentido de la educación conocida hasta el momento. La educación anarquista por su parte, vela por la defensa de la libertad para educarse y por que la educación sea integral, racional, libertaria y mixta. Es concebida como una educación para lo nuevo en busca de la autorregulación y el autogobierno. Para Rogers la educación debe ser centrada en el alumno de forma tal que el aprendizaje es significativo para el alumno cuando este tiene claros los objetivos que se persiguen y Neill agregaría a esta postura el planteo de la libertad personal contra la represión de las instituciones sociales. Ferrer Guardia plantea la necesidad de librar a los niños de la ignorancia a partir de parámetros científicos. La corriente anarquista persigue los ideales utópico, socialista y libertario donde el compromiso con la libertad no debe ser confundido con libertinaje, sino que se entiende para la propia capacitación del individuo. Por su parte Freinet con su pedagogía institucional pone un interés especial en las relaciones humanas y propone que la libertad es el punto de partida para todo, así se concibe un respeto absoluto por los intereses del niño y el derecho de este a organizarse sin una organización impuesta por los adultos y  a la autogestión. Como educadores, es importante comprender también estas posturas e identificar posibles influencias que se hayan dado en nuestro país, especialmente en el modelo educativo que propongan algunas instituciones privadas.

     Las teorías de la desescolarización se fundan sobre el optimismo resultante de la incorporación de las nuevas tecnologías aunque también se proponen una serie de perspectivas e interrogantes como lo constituye el derecho a educar a los propios hijos por encima de la propuesta ofrecida por las autoridades nacionales (entiéndase, los ministerios de educación nacionales), dentro de las alternativas globales de educación surge la inquietud sobre los límites que impone el mismo sistema educativo, ya que muchos podrían sustentar el argumento que no se debería encargar a los estados la misión de educar. La desescolarización propone un énfasis sobre los saberes prácticos, pero también un eterno dilema sobre la optimización y alcance en la formación de las diversas áreas del conocimiento, así como de posibles vacíos que se dejen y su regulación. Al menos para los años de base se han sustentado valiosas experiencias en el marco de la desescolarización y en países como Estados Unidos es posible presentar un examen de acreditación antes de la universidad para quien opte por este sistema (en Costa Rica podríamos pensar que es posible la desescolarización, en tanto se acrediten los niveles en educación abierta, por ejemplo: el bachillerato por madurez), los principales exponentes de estas teorías son I. Illich , E. Reimer, P. Gooddman y E. Faure, en la actualidad muchas de las propuesta educativas perseguidas por la desescolarización se han seguido con la proyección de Internet y la difusión de programas de educación en línea.

     Las teorías marxistas se fundan a partir de los pensamientos de Marx y Engels, donde se contempla una educación dentro de un sistema de producción particular, esto es la adecuación de la educación a los fines particulares de la sociedad como lo propone Makarenko. Es sabido que actualmente el emprendimiento de la Educación Técnica (en Costa Rica podríamos pensar en las propuestas de los Colegios Técnicos y Vocacionales) se postula a partir de las ideas de Antón Makarenko sobre la idea de arraigar. El emprendimiento puede llevar al cooperativismo y al desarrollo de los grupos donde se ha manejado que el todo no es mayor que las partes y posturas como la de Sujomlinski y Suchodolsky se preocupan por la persona y sus valores. Para Bordieu y Passeron la legitimación del sistema escolar radica en la reproducción de las clases sociales.

     Finalmente, dentro de  las teorías personalistas Scheller propone a la persona humana como el soporte de los valores morales. Para Mounier la persona es un ser que subsiste a una jerarquía de valores en la que el trabajo humano personaliza el mundo y lo transforma, la intervención permite un proceso de maduración en el individuo. Como latinoamericanista, a Paulo Freire se le contempla también dentro de estas teorías aunque habría que hacer la salvaguarda que desde otros marcos de referencia se le ha incluido también en la perspectiva marxista, “La Pedagogía del Oprimido” y “Las Cartas a Quien Desea Enseñar” de Freire son el ejemplo de ese ideal por ayudar a las clases más desposeídas de Brasil. Las teorías personalistas van a hacer énfasis en el valor de la persona y en la necesidad del ser humano en completar su construcción personal. 

    El análisis y la comprensión de estas teorías repercutirá directamente en la lectura que como docentes en ejercicio hacemos en las aulas a diario: la estructura de nuestro sistema educativo, las influencias que han tenido las tesis propuestas sobre el modelo pedagógico actual, la evolución que ha privilegiado ciertos detalles de cada teoría y el tipo de desarrollo deseable para nuestro país. Igualmente en sus razones de ser (misión, visión, credo pedagógico), muchas instituciones en el ámbito privado podrían predicar el seguir una determinada línea, lo cuál implica la necesidad de conocerla también a plenitud y cuestionar si en la práctica realmente se cumplen las expectativas planteadas. 

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