domingo, 29 de diciembre de 2013

Pairos y derivas de la educación costarricense

Concepciones Diversas (V Parte -y final-)


Educador: Alejandro León Avelar.



     La educación costarricense enfrenta un desafío latente en lo que respecta al tema del abandono y deserción escolar. Asimismo existen varios factores determinantes que podrían de una u otra forma propiciar o en su defecto disminuir el riesgo caer en el abandono escolar. El abordaje que se hace de estos dos problemas no debe ser visto sólo desde el enfoque estadístico, sino analizado en toda la dimensión social y humana que acompaña este fenómeno, el abandono escolar entonces no debe ser analizado a la ligera sino invitando a la reflexión sobre cuáles son los factores que influyen en que el estudiante opte por no continuar sus estudios, las motivaciones, las presiones y establecer cuál es la importancia para el joven de concluir su educación secundaria. Los adolescentes no deberían ser abordados como si se trataran de tabulas rasas sin motivaciones, ideas previas y presiones en el medio que los rodea. Cuando el colegio o su entorno son favorables el individuo es propenso a la deserción escolar y esto supone un estancamiento además de limitadas oportunidades de ingreso, crecimiento personal y de estabilidad familiar.

    En ese sentido, el abandono escolar se presenta en el contexto de una política educativa específica, llámese por ejemplo como en los últimos periodos: “Hacia el Siglo XXI”, “Nuevas Oportunidades” o “Relanzamiento de la Educación Costarricense”, entre muchas otras propuestas que se han realizado en los últimos gobiernos.  El éxito de una idea como la planteada en nuestro sistema educativo como la de Don Leonardo Garnier, debería ir más enfocada en lo formativo que en la pura retención física de los alumnos en las aulas, aspecto que además no se logra del todo, o se logra a medidas con políticas como la del arrastre de materias que en un principio se anunciaron como la solución al problema educativo nacional, pero no se incluyó la formulación de una educación que enseñe al estudiante a pensar, no a obedecer, estos cambios se introdujeron al comienzo de la administración Arias Sánchez y se continuaron con la administración Chinchilla Miranda muy de la mano de las exigencias del Banco Mundial y el planteo que se hace de una educación con carácter mercantilista, educación para el mercado y ya no para la vida, donde las humanidades y el arte quedan relegadas en un segundo plano.

     La realidad de nuestro sistema educativo está plagada de exclusión y aunque en la teoría se predica una igualdad, en la práctica sí se resienten esas diferencias de facto, sea bien por las condiciones que presentan las instituciones educativas tanto a nivel de presupuesto, por la lejanía o cercanía a las  zonas urbanas, por la capacitación que se le da a los docentes o por diferencias inherentes al tipo de institución, instalaciones o recursos destinados. Evidentemente no es la misma formación de base  para un estudiante que ingresa al  sétimo año proveniente de alguna de las escuelas líderes capitalinas, a la formación que tiene un estudiante proveniente de una escuela unidocente o alguna escuela de zona rural donde sería de esperar que hubiera mayores limitantes en recursos como laboratorios de cómputo, clases de idiomas, entre otras ventajas que dispone el medio urbano escolar. 

     Las medidas propuestas por los gobiernos y especialistas, quienes además no son educadores, se convierten en torpes intentos por parchar deficiencias más antiguas, se pone de manifiesto entonces la falta de compromiso, la incompetencia y abandono de las autoridades y educadores en ejercicio que se resignan a un sistema educativo que no ofrece alternativas a la población joven. La pregunta concreta es ¿Qué pasa con el modelo educativo costarricense? ¿Se ha perdido acaso en un afán reduccionista y simplista medidas -de carácter bancario tal vez-?

     Ciertamente, hay condiciones innatas con las que  se promueve la exclusión social de personas que no llegarán a ser un factor de cambio, podríamos pensar en un alcance máximo sólo operarios de maquilas, consumidores pasivos carentes de criticidad, entre otras características que hacen que la brecha entre ricos y pobres cada vez sea mayor. Unido a esto habría que analizar los factores socioculturales, lo pedagógico, la dimensión geográfica y las acciones gubernamentales concretas para combatir la deserción estudiantil, pero ante todo, empezar por preguntarnos hasta dónde los docentes nos hemos querido involucrar en las problemáticas que tenemos en las aulas, ¿hasta qué punto los docentes nos contentamos sólo con cumplir el temario y no procurar un cambio para la vida? Es imperioso entonces, ir más allá de las teorías y bajo un análisis concienzudo cuestionarnos si verdaderamente esto es lo que queremos como modelo de desarrollo para nuestro país.

     La propuesta hasta el momento pareciera ser una educación reduccionista, minima y sin expectativas, en otras palabras una educación esencialmente  para el mercado y no para la vida, en respuesta a las exigencias de los organismos mundiales, claro está que estos promueven la no racionalidad para el sometimiento de las masas y la clase más desposeída.

     Para Paulo Freire  (2005) no se trata de una cuestión cuantitativa sino cualitativa: “El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas”. Además el mismo autor nos recuerda: “El hombre es hombre, y el mundo es mundo, en la medida a que ambos se encuentren en una relación permanente; el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación”.

    Las medidas de corte neoliberal aplicadas por los economistas a la educación que promueven seres con poca  capacidad de cuestionar, faltos de razonamiento y acostumbrados a lo fácil, al regalo o la dádiva. De la mano con estas políticas median factores internos y externos que promueven la salida anticipada del sistema educativo, entre los que se destacan los intereses del alumnado, la motivación, la familia, lo económico, la influencia de los pares y hasta la vinculación con la institución. Más que enlistar los innumerables factores que contribuyen al abandono escolar, lo importante en mi opinión sería establecer planes que tengan impacto en los colegios, jueguen con los recursos existentes en la zona  y sean viables como la coordinación entre las instituciones públicas (por ejemplo el IAFA, CENAREC, INA, entre muchas otras), universidades, empresa privada y las comunidades para crear programas en que los jóvenes puedan participar activamente en estaciones de trabajo, establecimiento de talleres, integración de la comunidad, programas de reciclaje y clubes similares que permitirían aprender activamente y que esta enseñanza no esté desvinculada de lo que se les brinda en las aulas.

    No se trata de aminorar que existe por ejemplo un rechazo a la institución escolar por el tipo de dinámica completamente desvinculada de la realidad que se ha ofrecido hasta ahora, sino de crear los espacios cooperativos que permitan la interacción y la inserción de los individuos en sociedad, los canales adecuados para asumir una actitud dialógica y los problemas de los estudiantes puedan ser abordados desde otra óptica, que la familia sea parte activa del proceso de enseñanza y aprendizaje así como que los colegios dejen de ser esos despachos burocráticos encargados más al papeleo que a la formación de los estudiantes.

     Finalmente, dentro del marco de atención a las necesidades de los estudiantes, sería importante cuestionarnos el grado de adaptación de la educación actual, por demás completamente centrada en las necesidades del mundo adulto y rescatar el saber autóctono de los pueblos, el respeto a sus tradiciones y una valoración del individuo como ser humano. La sensibilización de los docentes es un buen paso para poder reflejar cambios  a nivel político, económico y social, en ese sentido ningún esfuerzo es en vano, pero es de esperar que los esfuerzos colectivos y bien articulados tendrían mayor alcance que las iniciativas individuales que quedarían aisladas del todo sin repercutir realmente en la obtención de una sociedad con mayor justicia social, equidad y una educación gratuita y de calidad que verdaderamente alcance a todos los sectores de la población.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Educación integral y realidad costarricense

Concepciones Diversas (IV Parte)

Educador: Alejandro León Avelar.


     La atención personalizada reclama el estudio específico de las características estudiantiles con miras a una adaptación curricular pertinente y favorable para los  estudiantes en lo que respecta a contenidos, evaluación y forma de abordar la materia en las diversas experiencias educativas, en ese sentido podríamos decir que se requiere ante todo de una labor constante de reinvención creativa de la labor docente. 

     Esto implica contemplar en sus distintas dimensiones las diferencias y que no todos aprendemos de la misma manera. El etiquetamiento, los estereotipos y los juicios sesgados llevan a reproducir la situación caricaturesca donde se predica una competencia igualitaria para todos los animales, entre ellos: un perro, una foca, un pez, un elefante, un pingüino, un mono y un pájaro, se aclara además que para que la selección sea justa, todos deben presentar el mismo examen y seguidamente se les pide que suban al árbol. 

     En nuestro sistema costarricense tendríamos que empezar por cuestionarnos hasta qué punto se ha repetido la metáfora de “todos suban al árbol”, bastaría con hacer referencia a los sistemas de promoción como las pruebas de bachillerato que en general, suelen ser más un parámetro para separar a los estudiantes por notas obtenidas que propiamente constituir un instrumento que permita hacer una crítica constructiva al sistema y un esfuerzo por reflexionar en torno a la calidad educativa y la valía de lo que se está enseñando a los muchachos. 

     Ciertamente se habla de conceptos como integración escolar, competencias e individualización de la educación, pero en mi opinión (a modo de crítica) el punto es: ¿Se está viendo esto reflejado en las aulas costarricenses? O por el contrario, ¿pareciera quedar relegado a términos discursivos que se pierden entre las montañas de papeleo y lo generalístico de una educación que adolece de un sentido formativo, reflexivo e integrador?

     Otro punto importante y no menos revelador es que en educación se suele generalizar mucho y se peca cuando se habla de adaptaciones curriculares, pues estas se asocian especialmente a los estudiantes con alguna necesidad educativa (y se resuelven dando una hora más de tiempo y ampliando la letra de los exámenes), o bien de alguna discapacidad o dificultad, pero no a la atención a superdotados, al no realizar adaptaciones al currículum pensando en la especificidad de esta población también se está discriminando y no se están tomando en cuenta las diferencias actitudinales, de género, sociales y también culturales de forma tal que se pueda hablar verdaderamente de coeducar y la toma de conciencia sobre los diversos estilos de aprendizajes y tipos de pensamiento, el respeto a las diferencias y el enriquecimiento cultural a partir del reconocimiento de la otredad.

     Dentro del diseño curricular y su integración a la realidad compleja del aula, es importante rescatar el nivel de correlación que se logre realizar entre las cosas, donde se interpretan los sistemas a la manera de organismos vivos, que se desarrollan en un espacio concreto y que se mantienen en movilidad e interacción. Se hace énfasis en la integración curricular por ejes transversales y el privilegio de la dinámica ocupacional desarrollada con en el enfoque de proyectos. 

     En mi opinión no se trata tanto de proponer nuevas metáforas explicativas, pues quedaríamos siempre relegados a la parte teórica del discurso y lo que cambiaría sería simplemente es la forma en cómo este discurso es presentado y abordado en el aula, la interrelación que logra hacer el docente con la parte vivencial del alumno, sus experiencias previas y cómo el saber teórico lograría ser aplicado en una situación de la vida real.

     De los Siete Saberes sugeridos por Edgard Morín dentro de su propuesta pedagógica para el abordaje de la complejidad, se sintetiza la necesidad de crear vínculos y puentes entre la parte cultural, cotidiana y de interrelación de los estudiantes, donde el enfoque pedagógico pueda ser atendido desde las distintas áreas o disciplinas en conjunto, es decir, se trabaje de una forma correlacionada y no por bloques disjuntos, dispersos o amontonados como se ha venido haciendo hasta ahora. Este problema considero es de los más importantes que ha caracterizado al sistema educativo costarricense, los docentes de las diversas materias y los contenidos mismos se han trabajado de manera dispersa y cada profesor por su camino sin que exista una actitud dialógica con otros colegas, con una transversalidad difícil de constatar o en muchas ocasiones desde el egoísmo de cada especialidad.

     Si bien, la propuesta de ejes transversales y el enfoque de proyectos no tienen tanto tiempo de haber sido contemplados en el planteamiento curricular y pedagógico actual, es importante rescatar el enfoque que se realiza de centralización en el estudiante, que vela por un desarrollo secuencial y bien organizado para propiciar el aprendizaje significativo de los educandos. 

     Entre otros puntos, se vela por que las situaciones acerquen al estudiante al mundo real, a la investigación y que exista ante todo un ejercicio crítico y de reflexión, donde haya un nivel de significatividad, con conexiones entre el contexto escolar, lo laboral, lo familiar, lo social y la vida misma.

    Las referencias hacia un currículum tradicional fragmentado y un sistema educativo que se limita a producir bloques inconexos de información parecen tener eco incluso cuando se habla de ejes transversales, la pedagogía de la complejidad propone un análisis del ser humano como sujeto histórico, social, psíquico, cultural y biológico. El currículum no puede quedar aislado de esta concepción de individuo.

    En mi opinión, el primer cambio no vendrá de una reforma propuesta por políticos, sino que será producto del pensamiento reflexivo de docentes comprometidos con el ejercicio de la profesión. No se trata de reformular metáforas pues eso queda en lo teórico y en los artículos académicos, lo cual no está mal, pero se trata de capacitar a la población docente que actualmente está en ejercicio y forjar a las nuevas generaciones de profesores para que la renovación educativa sea posible, continua y viable.

     La educación integral se desarrolla en un marco de coherencia entre el currículum de base y la conexión de objetivos que establece el docente dentro del abordaje unificado (entiéndase correlacionado y que permita trabajar la transversalidad integralmente), dicha propuesta de educación integral se opone a lo fragmentario que implica el abordaje de cada materia o disciplina por separado. La conexión entre los nuevos conceptos es gradual y continua, haciendo del abordaje curricular un hecho democratizador. 

     Cuando se habla de igualdad en educación y de leyes que garantizan dicha igualdad habría que empezar a cuestionarse ¿A qué tipo de igualdad nos referimos? Pues si se trata de la igualdad en el amplio sentido, habría que admitir que este concepto quedaría relegado a la teoría y no a la aplicación, entonces la igualdad va más enfocada a una cuestión de acceso, lo cuál también sería muy discutible, tal vez a una igualdad de oportunidades, pero no una igualdad real, donde las condiciones de enseñanza que se le dan a un joven en algún colegio de San José sean las mismas que reciben los jóvenes en Talamanca. 

     Esta realidad a mi modo de ver, implica entonces un distanciamiento final en términos de calidad de la enseñanza y por ende una problemática presente en el sistema educativo actual. ¿Se pueden solventar las carencias del sistema con una aplicación integral, coherente y por demás estratégicamente bien organizada del currículum por parte de la planta docente? Esto es sin duda un desafío y al mismo tiempo uno de los debates que podrían resultar más apasionantes de desarrollar pensando en el estudio de los climas propiciados para la enseñanza secundaria en los diversos centros educativos costarricenses.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Retos del contexto escolar

Concepciones Diversas (III Parte)


Educador: Alejandro León Avelar





     La sana convivencia en el contexto escolar supone una revaloración de los alcances disciplinarios y de los procesos de socialización que intervienen en el contexto escolar y fuera de él. La disciplina se ha confundido tradicionalmente con el acatamiento de reglas y el sometimiento del estudiante a las indicaciones lineales del profesor, de esta forma alguien callado y obediente suele o solía ser considerado el obediente o disciplinado de la clase. Sin embargo habría que cuestionarse en la práctica si realmente este alumno dócil o pasivo es sinónimo de disciplina o si por el contrario, existen límites que pueden o no ser inculcados desde antes en la misma familia y la sociedad.

     Muchos padres de familia se preguntan por qué los hijos hacen lo que quieren y en ese contexto de responsabilidades compartidas, lo más fácil es echarle la culpa a la institución educativa y a los docentes, sin contemplar que ellos los dejan hacer en el hogar, que no suele haber consecuencias de un mal comportamiento, suele haber una gratificación hacia las conductas de los hijos, se les da todo a cambio de nada y primordialmente no se les enseña la diferencia entre derechos, privilegios y responsabilidades, no sería sensato dejar toda la responsabilidad a la familia, pero sí es cierto que esta tiene un impacto considerable en la formación de los hijos.

     Ante este panorama, pareciera normal la falta de control del docente sobre el grupo y el manejo de límites sean dos de los temas que más inquietan a los educadores. Se genera en el contexto áulico una cierta frustración primordialmente porque no existe un contrato de aprendizaje previo en el que alumnos y el docente se ponen de acuerdo sobre los compromisos a cumplir por ambas partes y cuál será el ambiente que favorecerá el desarrollo de las actividades, ni existe una preocupación hacia la formación integral de los estudiantes, en múltiples ocasiones se espera que el estudiante sea un receptor pasivo de informaciones cuando este ni siquiera tiene en claro cuál es el objetivo de la dinámica que está ejecutándose. Si estas situaciones descontextualizadas se plantearan en términos de una destreza grupal que se debe alcanzar y los estudiantes son involucrados en el proceso podríamos pensar en una disminución significativa en los casos de indisciplina y eventualmente, en que el docente podría canalizar mejor las energías en la resolución de conflictos específicos que se dieran en el interior del grupo o entre pares.

     Hablar de indisciplina y convivencia nos conduce al segundo punto medular de esta síntesis, el fenómeno bullying que consiste en intimidar y ejercer conductas agresivas sobre otras personas (esencialmente los pares) para dañar física o mentalmente a fin de ganar dominio o control sobre la otra persona. El bullying se ha practicado desde tiempos remotos, aunque la terminología viene de los años 70 en EEUU. No es exclusivo de ninguna edad aunque se privilegia en los años escolares. Dentro de los perfiles de agresores o víctimas no hay distinción entre hombres y mujeres. Una característica de este fenómeno es el silencio que guardan tanto víctimas como observadores, quienes temen que la agresión pueda darse en contra de ellos si intervienen en el conflicto o denuncian. 

     Una buena pregunta es si el bullying opera sólo de manera física, a lo cual deberíamos extender a dominios como el psicológico pasando por lo verbal o inclusive el cyberbullying con la expansión de las nuevas tecnologías. El fenómeno bullying hoy por hoy es una realidad social que sólo puede ser combatido si se educa para aprender a crecer en sociedad, con tolerancia y respeto a la diversidad. Educar en el contexto actual es un desafío pero ante todo una oportunidad única para autoridades escolares y padres de familia, no se trata de fisionar esfuerzos y actuar por separado sino de unificar acciones. Como docentes nuestra labor tiene muchos alcances que van desde el manejo de la frustración y fortalecer la comprensión y el autocontrol, pero cualquier esfuerzo da mejores resultados si se incluye a la familia.

     Es importante entonces que como docentes conozcamos los protocolos existentes en el Ministerio de Educación Pública para poder enfrentar los posibles casos de bullying y matonismo dentro de las aulas, los diversos niveles de intervención a saber: primaria, secundaria y terciaria, que llevarán implícitas acciones como informar y encargarse de cualquier suceso, diseñar estrategias y participar en la resolución de conflictos, fomentar el debate y la sensibilización entre el alumnado y la comunidad en general, además el docente debe incluir el tema del acoso como punto a tratar en reuniones, proponer técnicas y dedicarse a la supervisión y a la atención de víctimas.

     Otro aspecto a tomar en cuenta para los docentes es el saber qué tipo de recomendaciones dar a los padres de familia, como el demostrar amor a pesar de desaprobar la conducta pasiva del hijo o de la hija, el buscar apoyo en autoridades y canalizar las conductas hacia actividades no agresivas. El docente debería hacer énfasis en dos puntos: la comunicación y la confianza, más que un sermón lo que necesitan los jóvenes es ser escuchados y contar con alguien en quien confiar, además se recomienda que los padres de familia estén atentos a:

1) Presencia de lesiones físicas, pérdida o rotura de pertenencias.
2) Cambios de humor repentinos inusuales. 
3) Tristeza o síntomas de depresión. 
4) Aislarse, no socializar de forma acostumbrada. 
5) Descenso en el rendimiento escolar. 
6) Miedo de asistir a clase o excusas para faltar. 
7) Síntomas psicosomáticos (vómitos, dolores abdominales) 

     Los docentes por su parte deben identificar tanto a la víctima y el agresor. Si ya se ha detectado a la víctima se preguntará a los padres si el niño o joven presenta dificultad para conciliar el sueño, si presenta falta de apetito, desgano u apatía por las actividades que normalmente el estudiante realiza con regularidad. También se indagará si tiene, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, estos podrían ser indicadores reveladores de una conducta reincidente. 

     La observación del docente se vuelve entonces necesaria en tanto es imprescindible el monitoreo de sus estudiantes, en los recreos y otros momentos que pudieran prestarse para el acoso o amedrentamiento de los agresores hacia las víctimas. En las paredes de los baños, en los pupitres o en los cuadernos podría haber rasgos reveladores de violencia, como mensajes, amenazas o dibujos despectivos.

     La idea es hablar con los compañeros de clase más cercanos de los estudiantes (acosador y víctima), los cuales pueden dar información valiosa, los testigos de la agresión suelen guardar silencio para que la agresión no se vuelva contra ellos y el docente debería partir de esa premisa, además se debe tener en claro que tanto el agresor como la victima sufren y por lo tanto necesitan ser atendidos y tratados con la ayuda de especialistas, las primeras instancias si la institución educativa cuenta con ellos son: orientadores y psicopedagogos con experiencia en el trato de casos similares. 

     Ante todo, debe primar un esfuerzo para la comunicación efectiva y el docente debe ser un mediador, no tomar partido por la víctima. Se debe propiciar el respeto y el trato cordial siempre en su grupo y entre compañeros. Los alumnos interiorizan las malas actitudes y son muy propensos a reproducir patrones vistos. 

     Consideremos en tercera instancia, la necesidad imperiosa de fomentar una visión ética e integral de sexualidad en la sociedad a partir de nuestro quehacer docente. La sexualidad se comprende en sus dimensiones, a saber: biológica, psicológica y dialógica.

     Si como docentes pensamos en nuestra materia prima (los estudiantes) y la visión que muchas veces les venden los medios y hasta la publicidad sobre la sexualidad, es fácil comprender que para los adolescentes no hay tiempo para la toma de conciencia, además el hoy se trata de una época de desesperanza donde las oportunidades ya no son las que se predicaban antes, muy de la mano con lo que propone la postmodernidad, así entenderemos que la sexualidad es concebida meramente como el sexo o los momentos de coito.

     Lo social, lo afectivo, lo relacional, el conocimiento del cuerpo y los sentimientos que pasan de la individualidad del yo a la comprensión de la segunda persona, para un entendimiento del “nosotros”, en todo este proceso prima el conocimiento de los cuerpos y la responsabilidad de los individuos.

     Finalmente, no se deslindan entonces de la parte autónoma la racionalidad, la conciencia, la libertad y la responsabilidad dentro de la concepción de una sexualidad integral en el individuo. Es decir, no podríamos abordar la sexualidad si no se comprenden áreas como lo físico, lo cognitivo, lo emocional, lo social y hasta lo espiritual. Si no entendemos la sexualidad en todas sus dimensiones y se ayuda a que los estudiantes comprendan los valores estaremos promoviendo un sistema desarticulado, superficial y carente de humanismo, carente de sensibilidad y sensibilización en los individuos, no muy alejado de lo que ocurre con la disciplina o fenómenos como el matonismo.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Entre lo moderno y postmoderno

Concepciones diversas (II Parte)
    Educador: Alejandro León Avelar



     La modernidad como la postmodernidad en tanto que movimientos filosóficos van a estar presentes en los sistemas educativos latinoamericanos modernos, los cuales funcionarán como una especie de receptores híbridos de ideas provenientes de estos movimientos, tal vez distantes por mucho a las realidades como ocurrieron en Europa o a la norteamericana.

     Mientras en la modernidad la idea en educación era crear percepciones comunes acerca del mundo y del cómo actuar en el, bajo la concepción postmodernista se impone la tecnología a lo humano, el rol del docente no tiene más el sentido que tenía durante el discurso moderno, en general en educación se predicará el triunfo de la tecnología y un cambio significativo en la dinámica pedagógica.

     El docente pasa en la postmodernidad de ser aquel que todo lo sabe a un mero intermediario, a veces hasta cuestionado, tal vez menos valorado que en antaño, el conocimiento está en otras partes, el educador deja de detentarlo en forma exclusiva, pero también existirá en la postmodernidad mayor sensibilidad hacia las diferencias, en general el saber circula más rápido, existe mucha información y la ventaja radica en el acceso que tengan los individuos a dicha información, ejemplo de esto lo vemos a diario con el Internet y las redes sociales entre los jóvenes, donde se difunde una cantidad impresionante de informaciones a diario y estos las accesan prácticamente en tiempo real, el valor de la información adquiere un carácter fundamental y diferenciado de la acumulación de saberes para la vida que se promovían desde la modernidad.

     Nuestros sistemas educativos latinoamericanos no han superado del todo la modernidad, pero la influencia postmoderna es inevitable. Mientras el docente sigue preparando su clase en función del libro de texto, el adolescente ha vivido inmerso en lo multimedia: palabra, sonido, imagen, alcance de lugares remotos y posibilidades casi ilimitadas. De esto surge entonces una pregunta fundamental: ¿estamos los docentes preparados realmente para atender las necesidades de ese alumno tecnológico-digital? 

     En una visión más de corte eurocentrista, la modernidad expresaba un sentido triunfalista de la razón, se privilegiaba al sujeto en democracia, mediante la ciencia se desmitifica la religión. Para los sujetos racionales la ciencia era clave en el entendimiento de la naturaleza y del cuerpo, además esta repercutía en el nivel político y en la democracia. Predecir el comportamiento de la naturaleza es descubrir la sociedad caracterizada por la racionalidad. La racionalidad es lo único que define el orden y la sociedad estará fragmentada, siempre leída en relación de caos. El ser humano es leído desde la complejidad y la alteridad-otredad.

     La Racionalidad consiste entonces en reconocer al ser humano como un ser educable y muy de la mano con lo que establece el Efecto Pigmalión (lo influenciable, sobre las otras personas), con la capacidad de transformar su condición natural en una condición educable, el maestro es capaz de transformar de manera progresiva la condición natural de sus estudiantes.

     Ambos movimientos son una manera diferente de entender el mundo y por ende, son formas distintas de pensar la educación; el paradigma hermenéutico que propone una mirada particular en el proceso educativo en medio de la discusión contra el paradigma crítico tecnológico, hay una distancia entre lo que se concibe y lo que se lleva a la práctica.

     Zygmunt Bauman por su parte propone la racionalidad líquida, el ser humano se hace de aciertos y equivocaciones. Existen diferencias a pesar de la otredad y se parte de la racionalidad para crear cultura. El síndrome de la impaciencia en la sociedad estará plagado de una inminente necesidad de buscar atajos, ahorrar tiempo, obtener atajos y obtener gratificaciones, todo esto como señala Bauman lleva a concebir la educación más como producto que como proceso.

     La modernidad líquida rechaza el compromiso, la lealtad absoluta y los largos plazos. Baumman rescata una cierta alegría por el deshacerse de las cosas (aspecto que podemos constatar en la sociedad de consumo y sus hábitos, cuando lo que ya no es la última moda simplemente se desecha). Este autor menciona que en el caso del consumismo ya no se trata solamente de la acumulación, sino del breve disfrute de los objetos.

     Bajo esta perspectiva, la postmodernidad revalorará aspectos como la memoria, cuando todo es cambiante y la única constante precisamente es el cambio, en ese contexto como lo señala Baumman, el aprendizaje está condenado a ser una “búsqueda de objetos esquivos” y tal vez lo principal de esta reflexión, es que el alumno no se siente atraído cuando lo que le estamos brindando en las aulas es un algo completamente descontextualizado de la realidad, innecesario, o cuando menos inútil ante sus ojos en el futuro inmediato, el alumno muy posiblemente no estará preocupado por su formación integral, sino por el aquí y ahora inmediatos, por el ya salir de eso que lo agobia.

      Tal vez es donde la educación pasa a ser vista por los estudiantes como ese “mal necesario” y se sostiene por la finalidad de las certificaciones y títulos que respalden a esa persona en sociedad, no como entidad formadora y de valores, sino como una máquina donde después de un cierto tiempo saldrá un producto. En ese contexto pasa lo que en ocasiones se menciona en los colegios y hasta en la universidad: el estudiante pasó por las aulas, pero nada quedó en él, no hay criticidad, todo queda relegado a ser un elemento más del sistema.  

     Con el siglo XVII en Europa se dará el cuestionamiento si el “indio” era persona y si su calidad de persona era similar a la del europeo (es decir, la aceptación de la calidad de persona no implicaba una igualdad real, se podía ser “persona” de niveles inferiores), de cualquier forma, se pasa de la concepción de bárbaro a la concepción de civilizado pero siempre se descubrirá América Latina en función de Europa. 

     Se comienza entonces con los discursos de inclusión educativa, alteridad y multiculturalidad, en general no hay una educación sino múltiples formas de educar y conviene cuestionarse cuál es el lugar del docente entre la modernidad y la postmodernidad, el de formadores o el de reproductores del status quo versus la  visión de mediadores, facilitadores y promotores de la educación, ¿cuál es la razón de ser?, ¿dónde queda lo formativo y lo integral?

     La pregunta que queda es cuál es el lugar del educador cuando no se le contempla como formador. Actualmente podríamos hablar de versiones y nadie tiene el conocimiento completo. El discurso postmoderno no transforma las brechas de la desigualdad, lo que lleva a un diálogo con el tipo de experiencia. En general se tenía la premisa que a mayor escolaridad mejor  condición económica. ¿Cómo se educa y para qué se educa entonces si objetivos básicos no serían alcanzados de todas maneras?

      En América Latina se podría hablar de una versión, al principio de esta síntesis se propuso la idea de “híbrido”  que no alcanza al nivel de desarrollo europeo, pero que por su contexto político particular y las características propias de nuestras naciones tiende hacia las perspectivas globales.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Una aproximación al concepto de ecología: ecología, ambiente y niveles de organización ecológica.


Una aproximación al concepto de ecología: ecología, ambiente y niveles de organización ecológica.






 


Por: Alejandro León Avelar.



"La tierra es suficiente para todos, 
pero no para la voracidad de los consumidores"
-Gandhi


     El concepto de ecología tradicionalmente se ha referido al estudio de la contaminación y la preservación del ambiente, pero es evidente que ecología abarca muchos otros campos y se relaciona con otras áreas, partiendo de la complejidad de los organismos y sus interacciones con el ambiente en la vida cotidiana. Más aún, una visión simplista podría invisibilizar la acción humana y evadir de alguna manera cualquier responsabilidad o toma de compromiso en lo que respecta al daño ambiental causado por varias generaciones a la Madre Tierra, Pachamama o Gaia, denominaciones con las que las distintas culturas se han referido a nuestro planeta, único hogar que tenemos los seres humanos y demás especies que en él habitamos.

     Entonces definir ecología puede ser un tanto complejo, pues siempre se corre el riesgo de obviar elementos participantes, o en su defecto dar definiciones un tanto simplistas.

     Según el diccionario de la RAE en su 22a. Edición, las 3 acepciones propuestas para la palabra "ecología" son:

Ecología.(De eco- y -logía) 1.1. f. Ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno.2. f. Parte de la sociología que estudia la relación entre los grupos humanos y su ambiente, tanto físico como social.3. f. Defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente. La juventud está preocupada por la ecología.(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española,Edición número 22)


     En lo personal no me parece que la ecología se pueda entender en toda su amplitud sólo con referirse a la defensa o a la protección del medio que realizan los diversos grupos y sectores de la sociedad. Ni siquiera me parece que se deba delimitar su extensión a una definición de bolsillo y que eso sea lo correcto para un concepto que implicaría categorizaciones hasta del modo de vida e interiorización personal. Sí, comparto que tenga que ver con la relación entre los humanos y el ambiente tanto físico como social, pero considero que faltan muchas áreas con las que se interrelaciona la ecología y más aún, sería difícil pensar en alguna actividad que en forma directa o indirecta, no tenga algún tipo de contacto o influencia con el tema ecológico. De la primera acepción, sí es una ciencia y se da el objeto de estudio: "los seres vivos y su entorno" pero no se habla del daño que como especie "pensante" y "racional" le hemos causado al planeta, por lo que dicha definición deja por demás muchos vacíos contextuales al respecto de la verdadera significancia del tema ecológico.

     Me gustaría ampliar por lo menos la parte de los alcances del tema ecológico, en tanto hablar de ecología implica fundamentalmente la toma de decisiones, la acción contundente, el uso responsable de los recursos, la concienciación desde las edades tempranas así como la continuidad en las edades siguientes (familia, sociedad y escolarización, sin que sean excluyentes entre sí), la intervención política, la economía y hasta las creencias individuales, costumbres o modos de vida; consideremos por ejemplo las adaptaciones que tendría que hacer la humanidad como conjunto en un futuro próximo, con los efectos negativos o consecuencias ambientales que podrían ser irreversibles, pensemos entonces en: la desertizacion, la deforestación, la lluvia ácida, la sobrepoblación, los problemas con la capa de ozono, la inminente invasión de los cultivos transgénicos y la eventual crisis alimentaria, la eliminación o exterminio de las especies endémicas, los problemas con el agua (tanto la contaminación como los problemas de escasez en muchas regiones del planeta), la contaminación del aire, entre muchos otros posibles o derivados de estos como desigualdad social como hambrunas, guerras o pandemias.

     Así pues, referirse a la ecología implica muchas aristas dentro de los intereses de la humanidad no sólo en escalas político-económicas por demás evidentes. Inclusive a nivel filosófico tendríamos que cuestionarnos si nos interesa la ecología por una actitud o sentimiento altruista y desinteresado en sí mismo o realmente si nos preocupa porque ya hemos llegado a un punto de no retorno, un cruce de Rubicón, donde no es más posible seguir adoptando los patrones antiguos de producción en masa, exterminio de las especies y otras conductas despóticas, prepotentes, antropocentricas y poco amigables con el medio.

     El punto al que quiero llegar es que prácticamente todo está relacionado con la ecología o la ecología repercute en prácticamente todo y si lo vemos a nivel individual bastaría con un ejemplo: si no disponemos de un vaso de agua, o el aire que respiramos está contaminado como especie estamos destinados a la autoextinción, además del aniquilamiento de todas las demás especies animales. Curioso resulta de la situación anterior, que sólo el ser humano como especie  se ha dedicado a destruir el lugar donde vive.

     Este punto de las problemáticas arraigadas al tema ecológico y al abuso que el género humano ha hecho del medio, se ve más evidenciado en la siguiente definición propuesta por el biólogo alemán Ernst Haeckel y que apareció en un trabajo de 1870:


"(referido a la ecología).... es el conjunto de conocimientos referentes a la economía de la naturaleza, la investigación de todas las relaciones del animal tanto con su medio inorgánico como orgánico, incluyendo sobre todo su relación amistosa u hostil con aquellos animales y plantas con los que se relaciona directa o indirectamente. En una palabra, la ecología es el estudio de todas las complejas interrelaciones a las que Darwin se refería como las condiciones de la lucha por la existencia"

(Encontrado en: 

http://www.jmarcano.com/nociones/quees.html )

Sobre el ambiente y la organización ecológica 


     Todos los organismos se insertan en un medio ambiente específico, a su vez tenemos que un ecosistema está constituido por diversos factores ambientales capaces de actuar directamente sobre los organismos.

     De acuerdo con (Vences, 2011) podemos entender por ambiente, todos aquellos factores que rodean al individuo u organismo. Para dicha autora, los factores se dividen en abióticos (compuestos físicos u químicos que rodean a los seres vivos) y bióticos, que se definen como todos los seres vivos localizados en un lugar determinado y que por la función que desempeñan se pueden dividir en productores, consumidores y desintegradores. Dentro de los factores abióticos tenemos por ejemplo los energéticos, como la solar o la química, los climáticos como la temperatura, la humedad, el oxígeno y el dióxido de carbono y hasta los sustratos como nutrientes o el PH (grado de alcalinidad o acidez de los suelos o de las sustancias).

     Tomemos por ejemplo al Solitario George de las Islas Galápagos de Ecuador, la última tortuga gigante de su especie (Chelonoidis abingdonii) que murió el 24 de junio del 2012 aproximadamente a los 112 años de edad. En este caso, todo lo que interactuaba en las islas con la tortuga corresponde al ambiente, mientras que el individuo u organismo era la tortuga, valga decir que con la muerte del último individuo, se contempla su extinción. 

     Muchos son los casos que podríamos mencionar para ejemplificar el ambiente, pensemos en el más concreto de todos, el ser humano dentro de una comunidad específica, una anemona en el fondo del océano o un árbol de caucho en el Amazonas. Además, las interacciones de dicha comunidad y de los individuos que la conforman no están aisladas en sentido alguno, podríamos pensar en flujos continuos con otras comunidades, con otras especies y otros sistemas.

     Según los ecólogos modernos (Begon, Harper y Townsend, 1999) y (Molles, 2006), la ecología puede ser estudiada a varios niveles o escalas, siendo estos: organismo, población, comunidad, ecosistema y biosfera.

     Para ejemplificar los niveles de organización ecológica partamos del nivel molecular: átomos de oxígeno e hidrógeno que al combinarse en una proporción de dos a uno forman la molécula de agua, si pensamos a nivel de célula podríamos diferenciar por ejemplo su núcleo, de una organela o de un retículo endoplasmático, la idea es que varias células conforman un tejido y el conjunto de tejidos da forma al músculo que junto con el hueso conforman la estructura del organismo que es el lobo,  varios lobos forman una población específica que al interactuar con árboles conejos y otros elementos conforman la comunidad, el conjunto de comunidades en interacción entre seres vivos y ambiente inerte da lugar a lo que es el ecosistema y dentro del nivel planetario entendemos la biósfera.

     Otro ejemplo más simplificado podría ser el de un conejito albino (dicho rasgo hipotético es simplemente para distinguirlo), que se encuentra en una población no albina, junto con otros seres vivos y elementos interactúan en comunidad, de modo que las distintas comunidades conforman el ecosistema y a su vez los ecosistemas dan sentido al todo, entendido como la biósfera.

     A modo de conclusión, de un tema tan vasto que tal vez ni siquiera estemos alcanzando a introducir con el presente escrito, consideremos que como lo sugiere Leonardo Boff para alcanzar el verdadero equilibrio, sería conveniente hablar de la interdependencia de los objetos, de las especies y con mayor razón de los seres vivos (Boff, 2011).

     Lejos de lo que se planteaba antiguamente, no se trata de dominar la naturaleza sino de saber cómo convivir en ella como seres bioaprendientes y biodependientes, habitantes de la Tierra y en equilibrio con las demás formas de vida, se trata de desarrollar entonces una visión biointegradora y bioconservadora del mundo en que vivimos.

     Pensar en ecología es entonces pensar desde una perspectiva ética, en el tipo de incivilización destructora del medio ambiente, que hemos planteado hasta la actualidad y sobre todo en cómo nos hemos proyectado como especie "racional", más allá de esto, reaccionar y cambiar lo que estamos haciendo mal si todavía estamos a tiempo.

Referencias bibliográficas
Begon, Michael; Harper, John Lee; Townsend, Colin R. (1999) Introducción a la Ecología: individuos, poblaciones y comunidades. Barcelona: Omega.
Boff, Leonardo. (2011) Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres. Madrid: Editorial Trotta, S.A.
Molles, Manuel C. Jr. (2006) Ecología: Conceptos y aplicaciones.  Madrid: McGraw-Hill.
Vences, Guillermina. (2011) Introducción a la ecología. México DF. Editorial del Colegio de Bachilleres.  
¿Qué es la ecología? (s.f.). Recuperado el 6 de setiembre del 2013, de http://www.jmarcano.com/nociones/quees.html 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Educación inclusiva como ejercicio continuo de reflexión crítica en la labor del docente.





Educación inclusiva como ejercicio continuo de reflexión crítica en la labor del docente. 





Educador: Alejandro León Avelar 



Resumen


Se parte del contexto de la postmodernidad y el análisis de los procesos de lectura en la sociedad. Para alcanzar una educación inclusiva se supone imprescindible un ejercicio continuo de reflexión. La labor docente es abordada desde la metacognición del discurso, a partir del reconocimiento de sesgos culturales, patrones, prejuicios, estereotipos o preconceptos. El análisis realizado permite identificar los altibajos y contradicciones discursivas para la comprensión del sistema de valores y las prácticas culturales de cada comunidad específica, asimismo se refuerza la comprensión de las diferencias así como la promoción de una actitud de tolerancia y respeto hacia la alteridad. La necesidad educativa es vista desde el enfoque inclusivo. La reflexión invita a la toma de conciencia sobre la importancia de la labor docente para que esta permita llevar el discurso inclusivo a la práctica. Se  invita a confrontar las informaciones recibidas y a descubrir su veracidad o pertinencia en el trabajo del aula. Con el abordaje pertinente e inclusivo se busca fortalecer una propuesta educativa más eficaz en lo que respecta a la  atención de las necesidades educativas especiales y la práctica de acciones concretas que vayan de la mano con los valores y creencias del docente para así favorecer la integración de minorías étnicas, personas con discapacidad y el cumplimiento de marcos legales como la Ley 7600 para la igualdad de oportunidades.

Palabras clave

Educación inclusiva, discapacidad, enfoque inclusivo, reflexión crítica, toma de conciencia.


Educación inclusiva como ejercicio  continuo de reflexión crítica en la labor del docente. 



“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel,
 o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender 
a odiar y si ellos pueden aprender a odiar, 
también se les puede enseñar a amar, 
el amor llega más naturalmente al corazón 
humano que su contrario”.
Nelson Mandela

Por: Alejandro León.


A modo de preámbulo: “lo que recibimos socialmente”


     En la época moderna, a menudo nos vemos bombardeados por informaciones de todas partes y de los más diversos estilos, además en la mayoría de los casos estas informaciones se reproducen y son asumidas como ciertas sin que exista demasiado cuestionamiento al respecto, esa es la tónica y para constatarlo bastaría con sintonizar y escuchar alguna estación de radio, observar la televisión, revisar el correo electrónico, leer un periódico o tener una conversación con los vecinos o amigos; sería pertinente preguntarnos entonces: ¿Existe realmente un análisis crítico de nuestra parte al confrontar las informaciones recibidas y que damos a los demás?, ¿Comprendemos plenamente la denotación y la connotación que implican estas informaciones?, ¿Los emisores del mensaje original son realmente conscientes de la carga ideológica y sesgos culturales que en múltiples ocasiones imprimen en ellos?, ¿Cuestionamos de alguna manera la veracidad o pertinencia de las ideas que circulan y sus eventuales límites, implicaciones, alcances o hasta choques culturales inherentes?

     No podemos conceptualizar un ejercicio continuo, ni crítico sobre educación inclusiva, sin antes comprender los conceptos que van de la mano como por ejemplo: la discapacidad, las necesidades educativas, la alteridad, la tolerancia y el respeto a las diferencias. Tomemos el caso de “la discapacidad”  que para Arnaiz (2003) consiste en  un “constructo social” que implica un prejuicio sobre lo que se considera “normal” o “anormal”, de acuerdo a la idea de “norma”, que a su vez maneja una mayoría, sea bien por acuerdo social o por criterios que responden a la visión generalizada de un momento dado, bajo coyunturas históricas, políticas y económicas específicas. Entonces, podríamos esperar que la comprensión global de la educación inclusiva por parte de los educadores no puede estar deslindada de un ejercicio crítico y reflexivo continuo de su propia labor docente, un análisis sobre el objeto a analizar, el plano en el que se sitúa, las perspectivas que rodean al objeto,  una reconstrucción constante de las propias ideas, la valoración de sesgos y paradigmas que le permitan al educador comprender a cabalidad las implicaciones de lectura y la importancia de su labor para que la educación inclusiva sea algo más que un discurso relegado al papel.

¿Cómo se define entonces la inclusión educativa? 

     Según la definición dada por la UNESCO (1)  tenemos lo siguiente: 


“La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado y la convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niño/as”  


(UNESCO, Conferencia mundial sobre 
Necesidades Educativas Especiales, 1994).


     Un primer acercamiento al concepto y a la vivencia de la inclusión, permitiría en el educador interpretarla más que como método, filosofía o programa de investigación, como una propuesta de interiorización en la docencia en todo el sentido de la palabra, esto es, contemplar una forma de vivir en sociedad, que tiene que ver con el principio “Aprender vivir juntos” enunciado por Jacques Delors. Pensar en inclusividad se ha confundido tradicionalmente con la existencia de aulas “integradas” o “especiales (2) ”  (inclusive se han manejado “recintos” aparte con esta población, lo cual representa una tergiversación de la inclusión educativa en la praxis) en las diversas instituciones, cuando en realidad lo inclusivo pretende una visión sin separatismos, una visión donde las diferencias sean enriquecedoras y aprendamos a convivir con ellas. Educación inclusiva tiene que ver entonces con vivir juntos y en sociedad, con una visión más fraternal, con la acogida al extraño y con volver a ser todos uno, es decir con la mismidad del colectivo. La inclusión es una forma de vivir y por ende se opone a la segregación y al apartheid en cualquiera de sus formas.

     Otro punto de vista se detalla a continuación, según uno de los informes sobre educación inclusiva de las Naciones Unidas (ONU) (3) :


"Todos los niños/as y jóvenes del mundo, con sus fortalezas y debilidades individuales, con sus esperanzas y expectativas, tienen el derecho a la educación. No son los sistemas educativos los que tienen derecho a cierto tipo de niños/as. Es por ello, que es el sistema educativo de un país el que debe ajustarse para satisfacer las necesidades de todos los niños/as y jóvenes". 

(B. Lindqvist, UN-Rapporteur, 1994)


     La inclusión determina y tiene que ver entonces con el lugar donde vivimos, el tipo de educación que recibimos, el lugar donde trabajamos, los espacios en los que nos desarrollamos y realizamos nuestras interacciones cotidianas. En otras  palabras, tiene que ver con el cambio en nuestros corazones y con la coherencia en nuestro sistema de valores. En el contexto de la aceptación de la diversidad, son relevantes el derecho a una educación de calidad en condiciones normalizadas y la no exclusión de los estudiantes con prácticas minimizadoras o que relegan al estudiante a otros espacios; ciertamente la institución educativa debe realizar ajustes de carácter físico, intelectual, social, emocional, étnico o cultural. Abordar la diversidad sin separatismos supone una serie de esfuerzos coordinados entre institución educativa, padres de familia, orientadores, administración y docentes en general. 

     La educación pública se vislumbra como el instrumento de compensación social por excelencia y uno de los instrumentos de promoción social tradicionalmente mencionados junto al factor trabajo. El abordaje pertinente de las necesidades educativas conllevaría entonces al desarrollo integro de las capacidades de los alumnos y con esto, a la postre se promovería la apertura de más puestos de trabajo adaptados a las necesidades de esta población específica, no se trata de puestos diferenciados bajo un espectro negativo y relegados a un segundo plano, sino puestos que manejen condiciones óptimas que permitan la integración completa a la sociedad.

¿Qué es lo especial de la necesidad educativa?


     Concentremos el análisis por un momento en los casos de la sordera y la ceguera. Ideal sería un dominio amplio de los educadores tanto de la LESCO (4)  como del Braille, es de suponer que progresivamente se puede alcanzar la pericia en estas áreas con una capacitación adecuada a una mayoría de los docentes, también es conveniente contemplar algunas medidas que el docente puede incorporar a su práctica cotidiana para favorecer la inclusividad respecto a estas poblaciones dentro de lo que promueve el aspecto legalista de la Ley 7600 para la Igualdad de Oportunidades. Cierto es que con palabras no se arregla el mundo, se requiere gente activa y de gran sensibilidad, que comprenda la importancia de capacitarse en estas áreas a fin de incorporar a estos alumnos en la dinámica del grupo, pero lo rescatable radica en que siempre es posible hacerlo. Tanto en la ceguera como en la sordera es imprescindible en trabajo de los otros sentidos para la incorporación del braille y la LESCO en la práctica diaria. Pero sería importante el cuestionarnos si los educadores que teniendo los cinco sentidos aseguran que esto no es posible fomentan entonces una sordera y ceguera mentales que nada tiene que ver con las necesidades aludidas inicialmente en esta sección.

    A mi modo de ver, cuando se piensa en un análisis integral de las informaciones y de las situaciones cotidianas, existe también asociada la necesidad y la responsabilidad de realizar una doble lectura. De un lado, la lectura evidente, la lineal, la que se hace en primera instancia y está explícita al lector.  Por otra parte, la lectura entre líneas, tal vez más contextual y minuciosa, la que será objeto de análisis a continuación. Incuestionable es que el cerebro analiza y asocia directa o indirectamente a otras ideas o preconceptos todas las informaciones que se le presentan, aunque no nos demos cuenta plenamente de ello en un principio, esto mismo ocurre en escala con nuestros alumnos y podríamos estar promoviendo vicios de lectura o sesgos culturales, inclusive separatismos o exclusiones “inconscientemente”.

Enfoque tradicional vrs enfoque inclusivo


    El cambio promovido en los servicios de educación especial puede sintetizarse en que desde el enfoque tradicional se privilegia: un proceso de evaluación de la discapacidad del alumno, el diagnóstico de los aspectos específicos de la discapacidad, seguida por prescripciones, las programaciones y la ubicación que por lo general siempre conducen a arreglos, en su mayoría de infraestructura y adaptación mínima del currículo. 

    En la visión inclusiva, el aula regular se asume como el lugar privilegiado para llevar a cabo el proceso educativo. Los docentes del aula son los responsables directos de todos sus alumnos y por ello tendrían que contar con los apoyos y soportes necesarios para responder a las adecuaciones de sus alumnos. Es la clase como espacio físico y curricular requiere adaptaciones para responder a todos los alumnos y no que los alumnos deban adaptarse a las condiciones de la clase. Existen asimismo otros factores en la comunidad educativa que necesitarán ser tomados en cuenta dentro del enfoque inclusivo de la educación.

    Desde un enfoque inclusivo se proponen los siguientes cambios:






    Al realizar un análisis de las implicaciones de lectura que perturban o interfieren en el proceso educativo, no se trata de buscar mensajes subliminales donde no los hay (o mejor dicho, donde lo que puede haber es un vicio de lectura o un inadecuado análisis del contexto o la  situación específica), sino de realizar un análisis crítico de lo que recibimos y damos desde la posición docente, por ejemplo: cuando se observa un spot publicitario o una fotografía donde una familia caucásica cuenta con un vehículo del año y otros lujos particulares, se privilegia la imagen un determinado modo de vida y un status social que tienden más hacia lo ostentoso, esa perspectiva prevalece en detrimento de otra posible que no se muestra: la de los precarios, los suburbios, las comunidades conformadas por migrantes y clase obrera sólo por citar algunos casos no excluyentes entre sí. En publicidad específicamente,  priorizar una imagen determinada podría ser el objetivo concreto, es decir lo que se desea mostrar explícitamente, pero habría que reflexionar si desde la práctica docente no hacemos lo mismo de forma involuntaria cuando en el aula imponemos por ejemplo a la familia costarricense bajo los mismos estereotipos, con estas condiciones se sugirieren principios de exclusión económica y social que lejos de pasar inadvertidos, bien podrían quedar de manifiesto en los alumnos.  

    Igualmente podríamos pensar en otras problemáticas asociadas cuando se tratan temas en el contexto escolar, por ejemplo en el mismo caso de la familia, si se representa a la mujer realizando labores exclusivamente domésticas (mientras el hombre descansa, lee el periódico, toma cerveza o ve televisión) estamos entonces reproduciendo patrones machistas y la falla estaría en la transversalidad respecto a la igualdad de género, como educadores debemos realizar una lectura atenta de estas situaciones contextuales y reorientar los aprendizajes de una forma asertiva para evitar la promoción de estas disfunciones culturales.

     Uno de los muchos problemas de la época globalizada radica en la difusión del conocimiento en forma masiva y por extensión se afecta a la educación con un fenómeno que podríamos catalogar como manía argótica (5) , me refiero a que por querer cubrirlo todo se termina por no cubrir tan siquiera lo esencial; es cuando la aglutinación, el destiempo, el absolutismo y el fantasma del panorama se imponen al tiempo necesario para asentar un conocimiento con solidez; se privilegia además la producción en masa de individuos, el aquí y ahora globales se oponen a la realización de tareas con dedicación, de una manera razonada, al cuestionamiento y al conocimiento hermenéutico, entendido este como la capacidad para interpretar un texto de la manera más integral posible, esto es, rescatando la riqueza de todos sus significados.

     ¿En qué consiste entonces la concienciación sobre la toma de conciencia para la Inclusión Educativa? Justamente en una lectura crítica, contextualizada con un sentido real de transversalidad y que propicie un conocimiento integral para promover la puesta en práctica de lo que ha quedado relegado hasta ahora al discurso. Es el análisis y reflexión en torno a la misma actividad intelectual. Concienciar sobre la toma de conciencia requiere de un esfuerzo y representa un trabajo intelectual de peso, se trata entonces de una labor metacognitiva que involucra un ejercicio de comprensión y asociación con la realidad externa y lo social, más que un chispazo de brillantez se trata de un ejercicio continuo e intencionado. Reflexionar en torno al pensamiento implica razonar sobre la acción humana, sus interrelaciones, lo pensado, sus significados y su aplicación en sociedad. 

     La toma de conciencia se puede considerar dentro de los más diversos contextos y no sólo con el ejemplo propuesto anteriormente de la familia caucásica, bastaría con analizar el tipo de noticias que proporcionan las cadenas televisivas nacionales e internacionales, leer además el tono nacionalista con que se impregnan las películas hollywoodenses (6)  o simplemente, cuestionar el contenido de nuestros propios libros de texto: ¿Acaso Paco y Lola no reprodujeron un prototipo de machismo camuflado por generaciones en Costa Rica con aquel famoso: “mamá amasa la masa y papá lee el periódico…” ?

    Obligatorio resulta entonces el ejercicio de reflexión sobre lo enseñado en forma, fondo e implicaciones contextuales. De otra manera es muy probable que caigamos indirectamente en patrones como los que se privilegian en publicidad, si representamos por ejemplo a una familia costarricense sería provechoso trabajar en forma integral los temas sobre la diversidad cultural, la tolerancia, la aceptación, la paz, el respeto, la inclusión, la fraternidad y el convivir en sociedad, entre otros posibles.

    A modo de cierre, propongo que  como educadores deberíamos aplicar en todo momento la máxima del razonamiento cartesiano: pienso, luego existo (7) , esto es privilegiar el cuestionamiento y la razón ante todo. En efecto, el pensamiento crítico debe estar siempre presente en la lectura que realicemos, así evitaremos caer en sesgos y multiplicar muchos prejuicios ya existentes en la sociedad. Si de verdad queremos un cambio de provecho y por supuesto correctivo, sería sano comenzar por la lectura que realizamos de la realidad y de nuestro medio para alcanzar la inclusión. Una pregunta contraria podría externarse de esta reflexión: ¿Qué es entonces lo exclusivo en nuestro sistema educativo?, responder a esa interrogante podría ayudarnos a subsanar la propia lectura que hacemos de la realidad y sobre todo el cuestionarnos con rigurosidad científica ¿A partir de qué parámetros hemos interpretado o asumido esa realidad?, ¿Qué tipo de lectura hemos realizado del mundo?, ¿Cuál es nuestra posición?¿Hemos interiorizado esta lectura exclusiva como propia? 

    En un sistema educativo como el nuestro por desgracia los errores tienden a reproducirse y crecer como verdaderas bolas de nieve, lo importante es que si los errores engendran errores, afortunadamente los aciertos engendran aciertos que pueden hacer la diferencia, como educadores nos tocará responder con hechos desde las aulas y subsanar las debilidades que se han reproducido fielmente en el sistema hasta ahora, para propiciar este cambio es imperante una lectura crítica que propicie la toma de conciencia sobre lo inclusivo y que rescate ante todo el ser conscientes que permita llevar a la práctica, de otro modo cualquier cambio está condenado al discurso politiquero que promueven las reformas, pero esto será motivo de análisis en otra ocasión.

Conclusiones y recomendaciones finales


     Como docentes, debemos privilegiar en todo momento el clima de respeto y la aceptación de las diferencias. Es de esperar que esto propicie una mediación pedagógica integral democrática y participativa, en consideración con el ritmo de trabajo de cada estudiante de la mano con una cultura integradora.

     Asimismo, se deben promover actitudes comprensivas, receptivas y pacientes de parte a la hora de trabajar casos  con necesidades educativas especiales y adecuaciones curriculares, más aún, que esta práctica inclusiva esté interiorizada en la labor del docente y no solo en forma discursiva, o una lista de medidas por aplicar como el dar una hora más en los exámenes o ampliar el tipo de letra en los materiales por trabajar en clase.

     Es importante, involucrar a los estudiantes y reducir las formas de exclusión: incorporar en las discusiones la parte cultural y que la vivencia sea el refuerzo  constante a los ejes transversales.

    El docente debe trabajar en concordancia con las condiciones del medio, la comunidad y propiciar mayor comprensión de las diversas prácticas culturales vernáculas (por ejemplo, en las comunidades indígenas o conformadas por migrantes).

     Es importante analizar la participación de la comunidad estudiantil en procura de guardar en todo momento un desarrollo sostenible con el medio ambiente y propiciar la toma de conciencia en temáticas de conservación ambiental en la comunidad educativa.

     El docente debe privilegiar la búsqueda de la calidad de vida de la persona con discapacidad y sus familias como variables de desenlace principal.

    Asimismo, dentro de un marco inclusivo e integral se debe velar por el desarrollo de procesos de sensibilización ante situaciones de discriminación, bullying o agresión escolar.

    Se debe incorporar tecnología siempre que sea posible y realizar contactos con otras organizaciones que promuevan y participen en las actividades de concienciación o desarrollo de proyectos en la institución: Organizaciones No Gubernamentales (ONG), comunidades y múltiples sectores públicos y privados.

    Imperioso resulta el trabajar la atención de las necesidades para favorecer un adecuado proceso de integración,  de la familia y otros actores sociales que permitan evitar la discriminación dentro y fuera de las aulas.

    En forma conjunta con otros profesores, administrativos y orientadores se debe procurar el proceso educativo como tal, con la vivencia integral de los aprendizajes en sociedad y no la transmisión lineal de conocimientos.

     Sería importante conseguir apoyo para los docentes y capacitación oportuna y constante por parte de organismos especializados como el Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (CENAREC) para subsanar vacíos y dar respuesta a necesidades de capacitación que permitan llevar a la práctica una cultura más inclusiva.

    Finalmente, se debe valorar el alcance y el cumplimiento de los siguientes indicadores sobre el alcance de la educación inclusiva propuestos por la UNESCO (1994), para su consideración en el interior de la institución educativa:

1. Derechos humanos universales. La educación es un derecho.
2. Política Pública y la legislación. 
3. Filosofía de Inclusión a todos los niveles del gobierno y su administración. 
4. Actitudes inclusivas.
5. Descentralización de la educación en el país.
6. Asignación financiera / de recursos.
7. Accesibilidad en cuanto ampliación de la cobertura.
8. Desarrollo de aprendizajes y participación en cuanto a calidad de la educación.
9. Reestructuración de las escuelas y reforma de la escuela global.
10. Identificación, evaluación y ubicación basadas en necesidades no en categorizaciones.
11. Resolución de los problemas de opciones de los padres.
12. Participación de los padres en la toma de decisiones.
13. Formación inicial de docentes y perfeccionamiento profesional en el servicio. 
14. Aulas diseñadas en prácticas inclusivas.
15. Provisión de soportes a los estudiantes, a los docentes, a los administradores y a los padres.
16. Flexibilización curricular, adecuaciones, adaptaciones, modificaciones e individualización del currículo.
17. Accesibilidad física, al currículo, la cultura, la educación, la comunidad.
18. Planeación en las transiciones.
19. Presentación de resultados. Evaluación, rendición de cuentas, eficiencia y eficacia.
20. Desarrollo de material pedagógico y capacidad de apoyo.
21. Utilización de Tecnología.
22. Formación de la capacidad local y de la sostenibilidad mediante la participación de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), comunidades y múltiples sectores públicos y privados. Participación y veeduría ciudadana.
23. Identificación y difusión de formas y modelos de inclusión exitosos.
24. Investigación y Desarrollo.

Referencias bibliográficas

Arnaiz, P. (2003). Educación Inclusiva: una escuela para todos. Ediciones
Aljibe. España.

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UNESCO/MEC (1994). Informe final. Conferencia mundial sobre 
necesidades educativas especiales: acceso y calidad. Madrid, Ministerio de Educación y Cultural. 

United Nations UN (1989) Convention on the child. Londres, UNICEF.

Notas
1 Por sus siglas en inglés: "United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization", en español: “La Organización de las Naciones Unidas para    la Educación, la Ciencia y la Cultura”.
2  El término “especial” ha tenido una connotación negativa o excluyente.
3  La Organización de las Naciones Unidas (ONU).
4  Lengua de Señas Costarricense.
5  Recuérdese al personaje mitológico ‘Argos’, el perro guardián de los cien ojos, al que le era imposible mantenerlos todos abiertos en forma simultánea.
6 Prácticamente en todas estas películas, aparece alguna vez la bandera de los Estados Unidos y se les da ese tono patriótico donde siempre resultan ser    ellos los héroes de la historia.
7  En latín, cogito ergo sum.