viernes, 27 de diciembre de 2013

Educación integral y realidad costarricense

Concepciones Diversas (IV Parte)

Educador: Alejandro León Avelar.


     La atención personalizada reclama el estudio específico de las características estudiantiles con miras a una adaptación curricular pertinente y favorable para los  estudiantes en lo que respecta a contenidos, evaluación y forma de abordar la materia en las diversas experiencias educativas, en ese sentido podríamos decir que se requiere ante todo de una labor constante de reinvención creativa de la labor docente. 

     Esto implica contemplar en sus distintas dimensiones las diferencias y que no todos aprendemos de la misma manera. El etiquetamiento, los estereotipos y los juicios sesgados llevan a reproducir la situación caricaturesca donde se predica una competencia igualitaria para todos los animales, entre ellos: un perro, una foca, un pez, un elefante, un pingüino, un mono y un pájaro, se aclara además que para que la selección sea justa, todos deben presentar el mismo examen y seguidamente se les pide que suban al árbol. 

     En nuestro sistema costarricense tendríamos que empezar por cuestionarnos hasta qué punto se ha repetido la metáfora de “todos suban al árbol”, bastaría con hacer referencia a los sistemas de promoción como las pruebas de bachillerato que en general, suelen ser más un parámetro para separar a los estudiantes por notas obtenidas que propiamente constituir un instrumento que permita hacer una crítica constructiva al sistema y un esfuerzo por reflexionar en torno a la calidad educativa y la valía de lo que se está enseñando a los muchachos. 

     Ciertamente se habla de conceptos como integración escolar, competencias e individualización de la educación, pero en mi opinión (a modo de crítica) el punto es: ¿Se está viendo esto reflejado en las aulas costarricenses? O por el contrario, ¿pareciera quedar relegado a términos discursivos que se pierden entre las montañas de papeleo y lo generalístico de una educación que adolece de un sentido formativo, reflexivo e integrador?

     Otro punto importante y no menos revelador es que en educación se suele generalizar mucho y se peca cuando se habla de adaptaciones curriculares, pues estas se asocian especialmente a los estudiantes con alguna necesidad educativa (y se resuelven dando una hora más de tiempo y ampliando la letra de los exámenes), o bien de alguna discapacidad o dificultad, pero no a la atención a superdotados, al no realizar adaptaciones al currículum pensando en la especificidad de esta población también se está discriminando y no se están tomando en cuenta las diferencias actitudinales, de género, sociales y también culturales de forma tal que se pueda hablar verdaderamente de coeducar y la toma de conciencia sobre los diversos estilos de aprendizajes y tipos de pensamiento, el respeto a las diferencias y el enriquecimiento cultural a partir del reconocimiento de la otredad.

     Dentro del diseño curricular y su integración a la realidad compleja del aula, es importante rescatar el nivel de correlación que se logre realizar entre las cosas, donde se interpretan los sistemas a la manera de organismos vivos, que se desarrollan en un espacio concreto y que se mantienen en movilidad e interacción. Se hace énfasis en la integración curricular por ejes transversales y el privilegio de la dinámica ocupacional desarrollada con en el enfoque de proyectos. 

     En mi opinión no se trata tanto de proponer nuevas metáforas explicativas, pues quedaríamos siempre relegados a la parte teórica del discurso y lo que cambiaría sería simplemente es la forma en cómo este discurso es presentado y abordado en el aula, la interrelación que logra hacer el docente con la parte vivencial del alumno, sus experiencias previas y cómo el saber teórico lograría ser aplicado en una situación de la vida real.

     De los Siete Saberes sugeridos por Edgard Morín dentro de su propuesta pedagógica para el abordaje de la complejidad, se sintetiza la necesidad de crear vínculos y puentes entre la parte cultural, cotidiana y de interrelación de los estudiantes, donde el enfoque pedagógico pueda ser atendido desde las distintas áreas o disciplinas en conjunto, es decir, se trabaje de una forma correlacionada y no por bloques disjuntos, dispersos o amontonados como se ha venido haciendo hasta ahora. Este problema considero es de los más importantes que ha caracterizado al sistema educativo costarricense, los docentes de las diversas materias y los contenidos mismos se han trabajado de manera dispersa y cada profesor por su camino sin que exista una actitud dialógica con otros colegas, con una transversalidad difícil de constatar o en muchas ocasiones desde el egoísmo de cada especialidad.

     Si bien, la propuesta de ejes transversales y el enfoque de proyectos no tienen tanto tiempo de haber sido contemplados en el planteamiento curricular y pedagógico actual, es importante rescatar el enfoque que se realiza de centralización en el estudiante, que vela por un desarrollo secuencial y bien organizado para propiciar el aprendizaje significativo de los educandos. 

     Entre otros puntos, se vela por que las situaciones acerquen al estudiante al mundo real, a la investigación y que exista ante todo un ejercicio crítico y de reflexión, donde haya un nivel de significatividad, con conexiones entre el contexto escolar, lo laboral, lo familiar, lo social y la vida misma.

    Las referencias hacia un currículum tradicional fragmentado y un sistema educativo que se limita a producir bloques inconexos de información parecen tener eco incluso cuando se habla de ejes transversales, la pedagogía de la complejidad propone un análisis del ser humano como sujeto histórico, social, psíquico, cultural y biológico. El currículum no puede quedar aislado de esta concepción de individuo.

    En mi opinión, el primer cambio no vendrá de una reforma propuesta por políticos, sino que será producto del pensamiento reflexivo de docentes comprometidos con el ejercicio de la profesión. No se trata de reformular metáforas pues eso queda en lo teórico y en los artículos académicos, lo cual no está mal, pero se trata de capacitar a la población docente que actualmente está en ejercicio y forjar a las nuevas generaciones de profesores para que la renovación educativa sea posible, continua y viable.

     La educación integral se desarrolla en un marco de coherencia entre el currículum de base y la conexión de objetivos que establece el docente dentro del abordaje unificado (entiéndase correlacionado y que permita trabajar la transversalidad integralmente), dicha propuesta de educación integral se opone a lo fragmentario que implica el abordaje de cada materia o disciplina por separado. La conexión entre los nuevos conceptos es gradual y continua, haciendo del abordaje curricular un hecho democratizador. 

     Cuando se habla de igualdad en educación y de leyes que garantizan dicha igualdad habría que empezar a cuestionarse ¿A qué tipo de igualdad nos referimos? Pues si se trata de la igualdad en el amplio sentido, habría que admitir que este concepto quedaría relegado a la teoría y no a la aplicación, entonces la igualdad va más enfocada a una cuestión de acceso, lo cuál también sería muy discutible, tal vez a una igualdad de oportunidades, pero no una igualdad real, donde las condiciones de enseñanza que se le dan a un joven en algún colegio de San José sean las mismas que reciben los jóvenes en Talamanca. 

     Esta realidad a mi modo de ver, implica entonces un distanciamiento final en términos de calidad de la enseñanza y por ende una problemática presente en el sistema educativo actual. ¿Se pueden solventar las carencias del sistema con una aplicación integral, coherente y por demás estratégicamente bien organizada del currículum por parte de la planta docente? Esto es sin duda un desafío y al mismo tiempo uno de los debates que podrían resultar más apasionantes de desarrollar pensando en el estudio de los climas propiciados para la enseñanza secundaria en los diversos centros educativos costarricenses.

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