domingo, 14 de diciembre de 2014

2014 ó del retorno del esnobismo


Por: Fernando Alejandro León A.

¿Fue el 2014 un año de retrógrado? Para muchos este 2014 fue sinónimo de un retroceso cultural y político, representó un retorno a las prácticas totalitarias y represivas del 68 e inclusive anteriores. Por ejemplo, este año se destapó la cloaca de la represión existente contra los estudiantes en México, además con una corrupción ya descarada de parte del gobierno priista de Enrique Peña Nieto; pero no sólo en México encontramos esos tintes retrógrados, en Estados Unidos tenemos las manifestaciones que ponen en relieve un retorno explícito a las discusiones sobre racismo, como ocurrió con el asesinato de un joven afro descendiente en Ferguson Missouri; además, en el mismo país se cuestiona la continuidad de un bloqueo a Cuba que viene de la mano con la caída de muchas esperanzas que se habían depositado en Nobel de la Paz Barack Obama como el fin de las invasiones a oriente medio y la continuidad a una política que refuerza el rol de dicha nación como policía del mundo; contemplemos los oídos sordos del Estado israelí a las críticas de la comunidad internacional y la permanente masacre de cientos de palestinos en Gaza; hablemos un poco más al norte hacia el Atlántico, dentro del más puro y fiel esnobismo de una ley mordaza contra las protestas en España de Rajoy, de los encontronazos con la desafiante Generalitat de Catalunya, con Mas y el independentismo catalán siempre vivo y latente, después de haber revivido en Europa un capítulo del que William Wallace hubiese probablemente lamentado la decisión del pueblo escocés de votar a favor de seguir perteneciendo al Reino Unido; el esnobismo es también patrimonio nacional de una Francia desconcertada entre el empuje europeísta de la Canciller germana Merkel y las impotencias locales (sin contemplar los ecos de Sarkozy y Le Pen) con más bajos que altos de parte de Hollande quien no ha logrado hacer la mancuerna necesaria con Manuel Valls; sin salir de Europa, no olvidemos las sanciones internacionales a Rusia y el reclamo tras el conflicto de Ucrania, las respuestas poco cordiales de Putin y los amagues de otra guerra fría ante la mirada atónita y desconcertante del mundo entero, que contempla expectante ante el auge del gigante chino desde sus Iphon 6, tablets o comenta en cualquiera de sus redes sociales; incluyamos las crisis del petróleo, las devaluaciones, la amenaza altisonante de un Estado islámico, el virus del ébola, una Iglesia Católica que al perder terreno pareciera coquetear con sectores a los que tradicionalmente ha rechazado, los gobiernos de la nueva izquierda, inconsistente y demagógica como el pajarito que le habló al mandatario venezolano Nicolás Maduro; en fin, la lista de esnobismos sería interminable.

Pero no todo es retroceso, las virtudes existen y a mi parecer van de la mano con los jóvenes, con sus luchas, ilusiones, reclamos, esperanzas y personalmente siempre he tenido la confianza en ellos: los jóvenes no son el futuro, son el presente; ejemplo latente son la pakistaní Malala Yousafzai ganadora del Nobel de la Paz, los millones de jóvenes en todo el mundo quienes reclaman ante un sistema excluyente, voraz y en esencia deshumanizado, que además no muestra alternativa real de desarrollo. Tenemos además ejemplos admirables en otros dominios como el del Presidente del Uruguay José Mujica y los millones de personas que se han manifestado alrededor del mundo exigiendo justicia para los normalistas de Ayotzinapa y los miles de asesinatos que permanecen impunes en México. Ejemplos de aciertos son las sociedades nórdicas que han alcanzado niveles óptimos en materia social, educativa y constituyen siempre la aspiración y el modelo para nuestras naciones.

¿Consideran ustedes que este 2014 representa una involución desde la realidad internacional y de sus propios países? En mi opinión, siguen repitiéndose las lecciones del pasado, para bien o para mal estamos reciclando contextos de historias no aprendidas ni aprehendidas y dudo que el mundo salga de su esnobismo reciclado para el 2015 ó el 2016, cuando las alternativas son escasas o limitadas, pero ante todo la pregunta seguirá latente y abierta a debate y en esa línea considero también que no deberíamos avergonzarnos de apelar e imitar los ejemplos de éxito en el mundo, si reproducimos los patrones fallidos estamos destinados al fracaso social.

Versión en castellano: 14 dic 2014.